«What We Invoke / Lo que invocamos», la primera exposición individual de Lauren Januhowski en EspañaPor Redacción
En 1908, bajo el seudónimo colectivo «Tres Iniciados», se publicó The Kybalion, un texto
que codificaba los principios de la filosofía hermética atribuida a Hermes Trimegisto. En
él se repite el principio cosmológico de «Como es arriba, es abajo; como es abajo, es
arriba»2 : el universo se repite en patrones, y lo que ocurre en el cosmos ocurre también
en el cuerpo, en el sueño, en el hilo.
«What We Invoke / Lo que invocamos» parte de esa correspondencia y la materializa: el
hilo, el tejido y el acto de unir operan como un círculo mágico hasta crear la obra, “Un
receptáculo donde la energía toma forma y lo invisible encuentra arquitectura”3 , donde
la memoria se sedimenta en la trama, el sueño se vuelve estructura y el acto mismo de
tejer se convierte en ritual de invocación. Lauren Januhowski (1992, Houston, Texas)
pertenece a un linaje de artistas para quienes crear es también conjurar, la transmisión
narrativa que viaja a través del gesto, de la herencia, de la sabiduría femenina ancestral,
hasta que cada pieza se configura como portal, umbral entre lo visible y lo que aún no
tiene forma.
Antes de que existiera el mundo, alguien ya estaba tejiendo. En la mitología navaja, en
la griega, en la nórdica, en el hinduismo, en cada tradición hay una figura femenina con
hilo en las manos y el cosmos entre los dedos. Las Moiras cortan el destino, las Nornas lo
hilan, y Maya, la ilusión que llamamos realidad, significa literalmente «la tejida». Sus
manos no imitan al cosmos, son el cosmos trabajando. Tejer y coser es el único nombre
que la creación ha tenido siempre.
La obra de Januhowski se manifiesta como la encarnación contemporánea de la Mujer
Araña (Na’ashjé’ii Asdzáá), quien, según el mito de emergencia registrado por Hasteen
Klah (1942)6, diseñó el universo utilizando «travesaños de rayos de sol e hilos de lluvia y
neblina». Al ensamblar sus obras, Januhowski no ejecuta una técnica, realiza un acto de
corporeización de lo invisible. “La creación comienza en el asiento del pensamiento,
donde la vibración de la vida se materializa a través de las manos”7. Cada nudo es
pensamiento que toma forma, saber que viaja a través de la sangre y la herencia,
rescatando lo que el silencio generacional había resguardado. Sus obras articuladas
mediante costura son mapas donde los signos ancestrales y la esencia de la tejedora se
funden, portales por donde el relato sagrado continúa fluyendo, ininterrumpido, de mujer
en mujer.

En este ritual de canalización encontramos un encantamiento, la figura femenina se
multiplica y se desvanece de forma interdimensional en las propias obras, donde su
materia nos hace percibir lo etéreo de este mundo y a la vez hace visible la multitud de
mundos o presentes que existen en cada momento. El tiempo no existe sin unos ojos
que lo nombren nos deslizamos entre el pasado y el presente a través del agua que
envuelve toda su obra, y nos quedamos suspendidos en algunos momentos que parecen
haber sucedido hace unos minutos.
En ese espacio sin orillas, la figura femenina es el portal mismo. Se multiplica porque
ninguna dimensión la contiene entera. Se desvanece porque su presencia no pertenece a
un solo instante. Es la Mujer Cambiante que ya conocíamos: la que nace, envejece y
rejuvenece sin detenerse, la que cose mientras es tejida, la que invoca mientras es
invocada.
Su trabajo transita las múltiples metamorfosis de lo sagrado, desde las monjas y su
sabiduría recluida, esa vida entregada al acto de fe, a la comunión, “al silencio que
también es una forma de tejido, la soledad convertida en campo de energía, la
contemplación como única técnica necesaria”9. Su propio recorrido la ha llevado a
absorber esas corrientes en el cuerpo, desde las tradiciones textiles sagradas de
Lucknow (India) hasta el silencio de una abadía francesa, habitando los mismos espacios
donde otras mujeres, antes que ella, tejieron para invocar. Lauren Januhowski recupera
así una genealogía de mujeres que crearon desde el margen y lo convirtieron en centro.
Porque la comunidad ha sido siempre el verdadero telar: los hilos se sostienen entre
cuerpos, entre voces, entre manos que se pasan el saber sin que nadie lo escriba.
«What We Invoke / Lo que invocamos» es la tradición oral haciéndose contemporánea,
porosa a la historia, a las mujeres que la precedieron, al siglo que habita. Ha absorbido
sin perder su centro, tejedora de identidades, recrea desde su propia perspectiva lo que
otras guardaron en silencio. Y así el axioma se cumple de nuevo: como es arriba, es
abajo. Lo que ocurrió en el cosmos ocurrió en el hilo. Lo que ocurre en el hilo sostiene el
mundo.
Texto de Victoria Rivers
Comisaria y escritora.
