Walker Evans
Walker
Evans (1903 – 1975) es un referente clave en la Historia de la Fotografía.
No es la primera vez que se exponen obras suyas en España, pero
esta muestra es una de las más interesantes. El Metropolitan Museum
de Nueva York custodia los manuscritos de Evans, el fotógrafo que
supo mostrar una América nueva a los propios americanos, que los
llevó a reconocerse a sí mismos en las imágenes que
captaba.
«El ojo de Evans es el ojo de un poeta» escribió
Lincoln Kirstein en Americam Photographs (1938). Walker Evans
dejó plasmada una América seleccionada por sus retinas y
atrapada en su objetivo. El capitalismo del país quedó plasmado
como un desarrollo contundente, modelo para el mundo. También lo
cotidiano de ambientes desconocidos por muchos compatriotas.
Sus primeros inicios con una Leica tuvieron lugar en
Nueva York (1928), la ciudad moderna por antonomasia, un banco de imágenes
inagotable. Más adelantes siguieron Nueva Orleans y Chicago; también
La Habana (1933).
La revista Fortune le encargó un reportaje
junto al escritor Jame Agee, sobre la vida cotidiana de los granjeros
del sur. El resultado fue una serie de fotos inquietantes sobre rostros
y familias. Más adelante realizó nuevos trabajos para esta
misma publicación. Su estilo documental es hoy un referente para
todos los profesionales de la fotografía.
Entre 1938 y 1945, Evans comenzó de modo singular
con el retrato, haciéndolo de modo furtivo, ocultando el objetivo
bajo su ropa y enfocando a viajeros anónimos en
el
metro neoyorquino. Un deseo de espontaneidad y realismo, con rostros despojados
de toda pose y dotados de un desarraigo momentáneo. Entre tanto
va cambiando de máquinas: Contax de 35 cm; Polaroid SX-70.
El estilo de Walker Evans se caracteriza por una búsqueda de la
provocación y la fragmentación. Una manera de mostrar lo
cotidiano a una sociedad adormecida; lo inadvertido a una mirada desatenta.
Él es un referente clave en la fotografía del siglo XX,
vinculado por vocación a la visión literaria descriptiva
de Flaubert, Baudelaire, Joyce, Proust o James.
