The Divine Comedy, un dandy con vistasPor Xavier Valiño
El propio Neil Hannon nos confiesa que su nuevo disco nació
más o menos por accidente. «Después de haber hecho
una gira sin descanso para presentar mi anterior disco, Absent Friends,
del 2004, me encontré de vuelta en casa, con mi familia, sufriendo
lo que ya es común entre los artistas que han pasado un largo
período de tiempo forzados a escuchar su propia voz. Para recuperar
mi inspiración y volver a sentir interés por la vida,
me metí en varios proyectos distintos».
Sin
ir más lejos, escribió la música para la serie
de televisión The IT Crowd, escribió una canción
(«Home») para el nuevo disco de Jane Birkin, colaboró
con el grupo francés Air en el disco de Charlotte Gainsbourg,
la hija de Serge Gainsbourg, compuso dos canciones para Laura Michelle
Nelly, hizo canciones para bandas sonoras y también participó
junto a su colaborador Joby Talbot en la banda sonora de The Hitchhikers
Guide To The Galaxy.
Además, pensó en grabar un disco de versiones con su
grupo The Divine Comedy, el que lidera desde finales de los 80, con
temas de, por ejemplo, Lili Marlene, The Vapours («Turning Japanese»)
o Depeche Mode («Question Of Time»), pero acabó descartando
la idea. «Descubrí que le estaba dando el mismo tratamiento
a todas las canciones,» reconoce, «y hay tantas canciones
que puedes convertir al estilo cabaretero de entre guerras… De todas
formas, hubo una versión que me gustó tanto que no me
pude resistir a incluir: «Party Fears Two» de The Associates.»
Un día de septiembre del año pasado, Hannon se encontró
con que tenía entre manos una colección de más
de 30 canciones. «Dado que llevaba un tiempo escribiendo para otra
gente, me liberó de mis propios demonios. Abrió de nuevo
las compuertas. Así que pensé en grabar un disco para
limpiar mi mente. Y pensé en hacerlo ya, para intentar ser espontáneo
por una vez en mi vida»
La encarnación de The Divine Comedy que le ayudó a grabar
su noveno disco Victory For The Comic Muse se compuso de hasta 28 músicos.
En esta ocasión, a diferencia de álbumes anteriores con
orquestas de hasta 100 miembros y grabados durante largos periodos de
tiempo, el grupo se encerró en un estudio de Londres durantes
dos semanas. «Desde luego, fue una locura, pero no hubo tiempo
para pensar las cosas demasiado. A menudo lo conviertes todo en un lío
cuando tienes demasiado tiempo. Y en este disco puedo escuchar a la
gente disfrutando mientras tocan. Yo, por lo menos, me lo pasé
muy bien haciendo este disco, y no siempre ha sido así.»
El título de su nuevo disco, Victoria para la musa cómica,
está sacado de una línea de Una habitación con
vistas, la conocida novela de E.M. Forster, pero también tiene
que ver con la historia del grupo, teniendo en cuenta que su primer
disco de 1990 se titulaba Fanfare For The Comic Muse. Sin embargo, puede
que este nuevo disco hable menos de su creador que sus predecesores.
«Hay un poco menos de mí,» dice Hannon, «algo
que tiene también que ver con todo mi trabajo últimamente
al margen del grupo. En los dos últimos había muchas referencias
personales. En este caso se trata más de estudios de personalidades.»
En el primer single, «Diva Lady», por ejemplo, Hannon se muestra
cáustico hablando de la vanidad de una emblemática celebridad
de ahora a la que evita nombrar. «Eso,» explica, «es
el resultado de haber hojeado alguna revista del corazón. Tiene
mucho que ver con la fascinación idiota y equivocada de la gente
con la fama, con seguir la corriente.»
Entre otros grandes momentos del álbum, en la línea de
sus grandes clásicos de los últimos años, se pueden
contar ya canciones como «Mother Dear», un country que está
entre lo más honesto que ha compuesto nunca, «A Lady Of
A Certain Age», en la que una viuda solitaria añora su juventud,
«To Die A Virgin», sobre un nervioso Don Juan adolescente,
«Snowball In Negative», una reflexión positiva sobre
la vida a partir de la mortalidad, o «The Light Of Day», una
historia de reproches entre amantes.
«Son canciones sentimentales,» admite. «Pero sólo
puedes escribir canciones así si entiendes el sentimiento, y
creo que eso llega con la experiencia.» Desde luego, ayuda haber
estado ahí tanto tiempo. «Me sorprendo de que todavía
estemos aquí,» afirma Hannon. «Si piensas en todos
esos grupos que han surgido y desaparecido desde que empecé…
Es terrible. Le doy las gracias a mi estrella de la suerte y a todos
los que no me han fallado. Pensándolo bien, ahora me tomo lo
que hago con mucha calma. Es como cuando la corriente llega para llevarte.
Una vez que ya está en el puente, no tiene sentido correr desesperadamente.
Sé qué es, adónde va y que le lleva su tiempo.
Yo soy esa corriente.»
Nº 12 – Junio / Julio de 2006
