Stereolab, el quinteto de audio de MartePor Xavier Valiño
Stereolab es una asociación de dos personas,
pero te has quejado de que no has podido meter ni siquiera una canción
completa en el disco.
– Bueno, tampoco lo forcé. Pero sí que
está claro cuándo hay sitio para uno y cuando es bienvenido,
y cuándo la puerta está cerrada y no hay posibilidad. No
quieres ir a una fiesta a la que no estás invitada.
Tim vive en Berlín, tú en Inglaterra
y grabáis en Francia. ¿Cómo fue el trabajo en esta
ocasión?
– Tim escribió casi toda la música un
mes antes de entrar en el estudio, aunque el proceso en sí duró
nueve meses. Trabajamos sobre 31 canciones, más concentrado hacia
el final. A veces siento que tengo que rebuscar más profundamente
dentro de mí para encontrar un buen texto, es como un reto. Pero
siempre cuento con mi mejor amigo, mi mejor colaborador, que son mis sueños,
para llenar mi creatividad.
Chemical
Chords es un disco muy pop, alegre. Supongo que no se pueden escribir
textos tristes para canciones así.
– Sí, cierto. Hay dos partes del disco. Lo que
se puede escuchar son las 15 canciones optimistas, algo que necesitamos,
buenas vibraciones en el mundo. En estos tiempos, el mundo está
difícil. Ése es el lado del día. Pero también
hay otro disco, que no sé si se editará, espero que el próximo
abril, y que es la cara oculta del disco. Se llama el lado de la noche.
Como en todos los discos, hay una parte luminosa y otra oscura, así
que los textos también tienen esa faceta oscura, hablando, por
ejemplo, de la explotación y cómo sucumbimos a esas fuerzas
sin luchar para echarlas.
Parece difícil que si Tim escribe en Berlín
en una época positiva de su vida y tú en Inglaterra en una
época más oscura no salga un álbum difícil.
– Es cierto, pero con Stereolab esa tensión ha
estado ahí siempre. Como en «Ping Pong», del disco de
1994 Mars Audiac Quintet, que es una canción muy pop con una letra
muy oscura e irónica. Y creo que artísticamente siempre
hemos ido por ahí. ¿Quién dice que tiene que ser
de una única forma? En arte y en política, eres tú
quien decide. Tú decides. Tienes la libertad. Creas tu libertad,
y es un dominio sagrado en el que nadie debería decirte qué
hacer. Eres responsable por ello. Así que si compones una canción
alegre con un texto triste, pues ahí está.
Ya que hablas en estos términos, siempre
se relaciona Stereolab con la política. ¿Intentas comunicar
algo con tus letras o consideras que son más una pieza artística,
como algo colgado en la pared de un museo que el espectador puede lleva
adonde quiera?
– No, no, por supuesto que no. Y ésa es la razón
por la que me fui a vivir a Inglaterra, ya que en Francia el arte está
en la pared y tiene poco que ver con si conecta con la realidad de la
vida de la gente. Lo que me gustó del movimiento punk y after-punk
es que se trataba de recuperarlo, reapropiarse de él y reintroducirlo
en la vida, y saber por qué traía algo de significado a
tu vida a través de tus elecciones, de tus creaciones o de ambos.
Así que siempre ha derivado de esta idea de dar sentido a nuestras
vidas, y espero que esa vibración se contagie a alguien. Y creo
que funciona, porque todavía vemos gente que comparte eso después
de 18 años.
Habéis tenido una larga carrera. ¿Crees
que Chemical Chords está ahí con vuestros mejores trabajos?
– Si le preguntases a Tim, seguramente que diría
que sí. Pero yo prefiero las canciones de la parte nocturna. Sin
embargo, al tocar las canciones de Chemical Chords en directo, cobra sentido
mucho más que en disco, porque la belleza emana más claramente.
He tenido mis reparos con la producción, con las mezclas, creo
que no deja sitio para respirar. ¿Pero en directo? Sí, es
un disco bello.
Este año has cumplido los 40. ¿Es
tu vida como creías que iba a ser a esta edad?
– Bueno, cuando los cumplí, caí en una
gran depresión, algo que no me había pasado antes. Pensaba
que había estado subiendo y que, en el momento de cumplir los 40,
comenzaba la cuesta abajo. Y tuve un sentimiento extraño que duró
una semana o dos. Ahora ya se ha ido. La vida sigue y tienes que hacerte
a la idea. Eres responsable por ello y por lo que haces, por cómo
la tratas. Así que me siento…. joven. Dejé de fumar
hace un año y me veo mejor, me siento mejor. No tenía ninguna
idea preconcebida. Nunca pensé que llegaría a tener 40 años.
Supongo que en algún momento dejas de contar. Simplemente vives
la vida y no sigues los números. Lo que importa es lo que haces
y la calidad de vida que cultivas dentro de ti y alrededor tuyo. La edad
es algo inevitable pero que también puede ser hermoso.
