Soledad Puértolas:Cielo nocturno.
Soledad Puértolas (Zaragoza, 197) reside en Madrid
y ha publicado once novelas desde su primer libro El bandido doblemente
armado y cuatro libros de cuentos, género literario en el
que la autora ha logrado cimas de emoción y sensibilidad. Es una
de las escritoras con mayor sagacidad en la percepción de los pequeños
detalles que componen la vida, por eso, su narrativa es minuciosa y sutil,
clave para describir los pequeños detalles que componen la vida
y la describen en su aparente banalidad y trascendencia al mismo tiempo.
El
pulso de la narración de Cielo nocturno lleva del tiempo
del franquismo, con toda su sociología omnipresente en las familias
y colegios religiosos a las revueltas y manifestaciones de los marxistas
de la Universidad de los 70. La liberación sexual de las costumbres
en una clara dinámica que la autora describe como dejar la religión
del colegio para asumir la política. Y no es que la protagonista
de Cielo nocturno sea una líder o comprometida con una causa de
la justicia, sino una muchacha que se va dejando empapar paulatinamente
del ambiente, del deseo de liberación de lo antiguo más
que de libertad responsable. Hay un dejarse llevar por los acontecimientos
y no por las grandes causas o ideologías del marxismo imperante.
No hay compromiso profundo y vital sino cambio de costumbres y búsqueda
de justificación aparente de las conductas placenteras.
La novela se lee con gusto y placer, con el deslizamiento
suave del presente y el recuerdo del volver atrás en una memoria
que relaciona nombres y rostros con lo que antes se percibió en
el pasado.
Soledad Puértolas tiene una escritura elegante,
matizada y rica. En sus novelas no sucede nada porque las posibles cargas
de profundidad están en el pensamiento ligero más que en
los hechos. No gusta del tremendismo o expresionismo, quizás por
eso sus temas parecen quedar algo desvaídos. Con esa escritura
tan sutil, uno gustaría de encontrar personajes más perfilados
o comprometidos en la dureza de la vida; con más grandeza. Quizás
la autora narra lo que conoce, lo que le rodea, la vida de una clase media
que es el común de los mortales en occidente.
¿Para cuando esta escritora en la Real Academia
de la Lengua como otros colegas masculinos de su generación?
