Saki.La reticencia de lady Anne y otros cuentos
Bajo
la forma de relatos cortos que se estructuran sobre esqueletos de sarcasmo
que aún conservan ciertas entrañas de convencionalismo y
aparente naturalidad, voces disonantes enterradas por cierta historia
y algunas morales, se cuelan por sus concavidades y armonizan con otras
que espiran afectación y protocolo. La lógica de Saki, una
dialéctica sagazmente cáustica y capaz de dibujar diferentes
ángulos de visión en una sola pero no por ello simple trama
por relato, nos ofrece un conjunto de historias y situaciones que a modo
de veneno y contraveneno apuntan directamente a la razón y a su
prismática controversia a través del subconsciente, la lógica
y la ironía.
Con un maravilloso ingenio, este magnífico escritor
forense de convencionalismos y autopsias racionales de orden conservador
expone otras formas de pensamiento y asociación, provocando, parodiando
y ridiculizando determinados automatismos, proponiendo causas e inquietando
con unos inesperados efectos, sacrificando cualquier tipo de razonamiento
unilateral y único. En aras de un macabro, irónico y sustancialmente
serio humor, el escritor se expresa con una sátira elegante, cruda
y minimalista en la expresión estética, pero ornamentada
en el significado con asociaciones todavía no fosilizadas y caricaturas
del pensamiento conservador de la sociedad eduardiana, buscando nuevas
cadencias alejadas de la armonía social de la época y construyendo
su propio código de principios capitales al dictado de : contra
la oscuridad evidencia, contra la tranquilidad desasosiego, contra la
hipocresía inteligencia y contra algunas convenciones sociales,
la cruda, encantadora y perversa naturaleza humana.
Con todo el respeto que su escarnio le permite, sin pretensión
de ingenuidad ni afectación por un dramatismo hipócrita,
y sí con una cruel y a veces macabra severidad, Saki eleva su causticidad
hasta la revolución ridiculizando ciertas racionalidades y asoc
iando,
de forma inteligente, armónicos lejanos y sonidos fundamentales
con exageración pero sin ambigüedad. Sus personajes, sujetos
claroscuros, personalidades convencionales y estrambóticas, e individuos
anodinos y excéntricos son representantes de los diferentes ecos
de pensamiento que nos llevan al apogeo de la trama con una frialdad y
precipitación poco contenidas, concluyendo en finales abruptos
e insospechados que hacen que nuestra razón se mueva con libertad
y rapidez en su angulosa geometría. Así, animales que actúan
como si fueran dioses y otros que hablan al dictado de una malvada ingenuidad,
malignidades infantiles que brotan en determinados campos de cultivo educativos,
rutinas matrimoniales y familiares que subsisten en formol, y personajes
del consciente y subconsciente social son sometidos a una mecánica
ironía que nada tiene que ver con el destino y que haya su apogeo
en el ataque de los vicios e hipocresías convencionales.
Y siempre al final de cada sombra, siempre aparece una
luminosa, original y creativa oscuridad, que aunque temida por inesperada,
lejos de deslumbrar ilumina otras huellas con tensión y suspense,
una tensión que el lector resuelve en risa, asombro, miedo, sorpresa
… o cualquier sensación que su razón permita.
