RICHMOND FONTAINE,The FitzgeraldPor Xavier Valiño
Nada sería igual si Willy Vlautin, el líder y compositor de Richmond Fontaine, no hubiese
pasado dos semanas en la habitación del hotel de un casino en Reno, Nevada. Puede que Richmond
Fontaine ya tuvieran previsto grabar algo diferente a sus cinco discos anteriores, en los que las guitarras
eléctricas y los sonidos más viscerales dieran paso a otros sonidos, pero, probablemente,
tampoco sería igual a The Fitzgerald . La comparación más evidente sería Nebraska ,
grabado por Springsteen tras The River . Richmond Fontaine se entregan a los sonidos acústicos
-salvo contadas excepciones: «Exit 194b», «Don’t Look And It Won’t Hurt You», «Black Road»-, a las canciones
compuestas al abrigo de la noche, a las historias de los perdedores que, seguramente, conoció en
aquellos quince días que pasó en el Casino Fitzgerald. Lo que podría ser un paso
en falso se convierte en todo lo contrario: un disco que ayudará a cimentar la reputación
de Richmond Fontaine en eso que han dado en llamar americana o, mejor aún, en el rock
estadounidense de hoy en día.
Nº 3 – Agosto / Septiembre de 2005
