Pintores Españoles de París en la Fundación Artecovi
Hay Escuela de París antes y después de las vanguardias, antes y después de
Picasso; antes y después de la segunda guerra mundial (1939-45). Hay primera y segunda oleada
de españoles en París antes y después de la guerra civil (1936-39). Algunos
de esta última oleada son los que hoy exponen en Artecovi.
Tomás Paredes, comentarista en el catálogo de esta interesante muestra, no es momento
para dilucidar que se entiende por pintores españoles de París. Lo cierto es que
los nombres que están presentes en la muestra pasaron por París, meca del arte hasta
finales de la segunda guerra mundial; después el cetro del mercado del arte lo arrebató Nueva
York. La exposición permanecerá abierta hasta el 10 de junio.
Todos los pintores que exponen: Pardal, Vilató y Segovia –ya fallecidos- y Canés,
Carmelo Castellano, García-Mulet, Guansé, Jiménez Balaguer y Pagés,
bebieron de la sabiduría pictórica de la tradición de la escuela de París,
a la que caracteriza un colorido matizado por su hermosa luz de grisalla. Todos ellos llevaban
el bagaje de su aprendizaje en España, rica tierra de pintores, pero se enriquecieron en
el diálogo con otra tradición que mereció la atención elogiosa de la
crítica francesa.
Visión plural y formalismo diferenciado, pero maestría en todos ellos. Fascinante la
representación geométrica de Andrés Segovia (Buenos Aires, 1929 – París,
1996). Su visión espacial se hace magisterio en “Fenetre ouverte”.
Curiosa la interpretación pop de García Mulet que inserta en sus cuadros figuras del
pop y la publicidad y ofrece unas Venus muy particulares con una figuración sugerente y
abierta.
Solemnes los cuadros de Pere Pages (Barcelona, 1934) con unas arquitecturas minerales, herrumbrosas,
donde la soledad del hombre se plasma sobre todo en “Vagabundo” ante un conjunto de
edificios industriales, galpones fantasmales, frente a desoladas vías del tren.
En el informalismo de Carmelo Castellano (Valencia, 1925) es el color el que da forma abstracta a
los círculos o parábolas dialogantes sobre fondos oscuros.
Antonio Guansé (Tortosa, 1926) ofrece cabezas de personajes femeninos en nocturnos misteriosos
y mágicos. En Lorenzo Jiménez-Balaguer (Barcelona, 1938) son las rupturas pictóricas
las que ofrecen un juego plástico y óptico al espectador y José Canes (Barcelona,
1931) juega con un gestualismo automático de mano y pincel que llega a un centro óptico
en el cuadro donde confluyen todas las pinceladas.
En su mayoría, como se verá, pintores catalanes atraídos por la cercana frontera
francesa.
Nº 11 – Mayo de 2006
