Pink Martini, té para dosPor Xavier Valiño
«Estamos consternados por el desorden mundial engendrado
por el actual gobierno de Estados Unidos. Como grupo, esperamos ser embajadores
musicales y esforzarnos en crear un mundo repleto de bondad, belleza y
romanticismo», declara Thomas M. Lauderdale, el pianista de formación
clásica y diplomado en Harvard que fundó el grupo en 1994.
«Para mí, nuestra música es una especie de cruce entre
una comedia musical hollywoodiense de los años 40 y las Naciones
Unidas tal y como fueron concebidas inicialmente».
Una filosofía que tiene sus raíces en la
educación de la Indiana rural que Thomas recibió en su infancia.
De origen asiático desconocido, Thomas fue adoptado por una familia
multirracial compuesta por dos niños negros provenientes de una
misma familia y de un hermano iraní. A los 12 años, su padre
se marchó de casa y se divorció de su madre, aunque mantuvieron
una buena amistad. La familia se trasladó a Oregón, donde
su padre ejerce actualmente de pastor de la iglesia del sudeste de Portland.
Es
en Harvard donde Thomas Lauderdale conoce a China Forbes (también
proveniente de una familia multirracial, de madre negra y padre franco-escocés),
quien se convertirá en la sensual voz de Pink Martini. Él
estudia literatura e historia, y ella se dedica a las artes visuales,
la literatura inglesa y el teatro. Por la noche, China canta arias de
Verdi y Puccini acompañada por Thomas al piano. Cuando decide formar
un grupo en 1994, Thomas tienta a China para que abandone Nueva York,
donde ella había empezado a escribir sus canciones y a tocar la
guitarra en el marco de su proyecto folk-rock, y se una a Pink Martini
en Portland.
Juntos empiezan a componer, actuando en concentraciones
políticas, principalmente en los del primo lejano de China, el
candidato a la presidencia americana John Kerry. Mientras que el grupo
redefine sus objetivos y desarrolla su repertorio, Thomas Lauderdale se
lanza a la búsqueda de músicos de calidad, la mayor parte
de ellos provenientes de orquestas sinfónicas. Pink Martini, que
era un quinteto al principio, se convierte en una banda compuesta por
una docena de miembros.
En 1997, Pink Martini publica su primer álbum
para el sello del grupo, Heinz Records (el nombre del perro de Thomas).
Su famoso hit «Je Ne Veux Pas Travailler» llegará al
gran público europeo y Sympathique venderá, hasta la actualidad,
más de 650.000 copias en todo el mundo. Siete largos años
más tarde, en 2004, Pink Martini lanza su segundo álbum,
titulado Hang On Little Tomato, reuniendo temas en italiano, croata, francés,
español, inglés y japonés. Las canciones de Pink
Martini aparecen en las bandas sonoras de series televisivas como Los
Sopranos o El Ala Oeste de la Casa Blanca.
Hey Eugene!, el tercer disco de Pink Martini, es en realidad
el primer álbum que Thomas y China han producido juntos y constituye
«una perfecta asociación entre mis sensibilidades y las de
China», afirma Thomas. «Es un disco mucho más exuberante
y alegre que los dos precedentes. Aunque hay inevitables momentos melancólicos,
Hey Eugene! es un disco lleno de alegría y esperanza.»
Desde «Everywhere», con su melodía inspirada
en la edad de oro de Hollywood, a la belleza apacible de «Cante e
Dance», Hey Eugene! es un disco resplandeciente, interpretado con
gracia y sensualidad por la cantante principal China Forbes. Otras colaboraciones
vienen a completar en belleza el programa, como «Dosvedanya Moi Bambino»,
co-escrito por Maya, la hermana de China, o la participación del
percusionista peruano Martín Zarzar en «Mar Desconocido».
«Es como la canción de una película de Pedro Almodóvar,»
declara Thomas, «con un vals de Chopin en mitad de ella».
Pink Martini también se interesa por tesoros del
pasado, como «Taya Tan», un antiguo standard japonés
de Saori Yuki, evocando el deseo de convertirse en la guitarra que toca
nuestro amante, revisitado con una especial precisión y con un
guiño al film negro japonés de principios de los años
70. En «Tempo Perdido», una vieja canción de Carmen Miranda
de 1934 escrita por el gran Ataulfo Alves, la banda está acompañada
por la coral gospel de la Jefferson High School. Es una samba de profunda
tristeza que evoca un amor perdido. «Nos gusta mucho interpretar
y grabar canciones del pasado, y tenemos el sentimiento de que nuestra
versión puede aportar alguna cosa nueva», dice Thomas, «y
«Tempo Perdido» es un tesoro olvidado».
«City of Night», composición firmada
Forbes/Lauderdale, habla del deseo de dejar atrás las preocupaciones
diarias. Contrariamente a lo que podría pensarse, la canción
que lleva el título en español «Ojalá»
está interpretada esencialmente en francés -un cha cha cha
lento y sensual al puro estilo Pink Martini inspirado en la «Ode
to Immortality» del poeta británico William Wordsworth: «Though
nothing can bring back the hour/ Of splendour in the grass, of glory in
the flower; We will grieve not, rather find/ Strength in what remains
behind» (En lugar de buscar en vano el esplendor y la gloria pasados,
no nos afligiremos y buscaremos mejor la fuerza que nos han dejado las
experiencias)».
«Bukra
Wba’do» constituye nuestra primera tentativa de cantar en árabe»,
explica Thomas. «El título significa ‘mañana
y pasado mañana’, y trata sobre las expectativas amorosas
suscitadas por la perspectiva de una primera cita. Nuestro querido amigo,
Dr. Dirgham Sbait, que enseña árabe en la universidad de
Portland State, ha ayudado a China, a los miembros del grupo y a los 25
cantantes de Oregón que interpretan el coro a aprender una buena
pronunciación… Queríamos reunir a un grupo de personas
cantando juntas en un mismo lugar, pero en lengua árabe. Es nuestra
manera de protestar por la declaración de George Bush padre que,
cuando estaba en el poder, calificó Portland Oregón como
un «pequeño Beirut» por la importancia del movimiento
contestatario y reivindicativo de esta ciudad. Esta canción de
Abdel Halim Hafez evoca las producciones de Bollywood… Una mezcla entre
Lawrence de Arabia y una comedia musical en technicolor».
«Hey Eugene», tema escrito por China Forbes,
suena como la perfecta canción pop. Cuenta la historia de su encuentro
con un chico en una fiesta que le pidió el número de teléfono
pero que jamás la llamó. Este título se ha convertido
en uno de los preferidos del público en los conciertos de la banda.
Para terminar, el legendario Jimmy Scott se entrega,
en dúo con China, a una magnífica versión de «Tea
for Two», un standard de 1925 de Vincent Youmans e Irving Caesar,
extraído de la comedia musical No, No, Nanette. Con referencia
a Jimmy Scott, Thomas cuenta: «Tiene 81 años. Todo el mundo
ha aprendido de él. De Frank Sinatra a Aretha Franklin y Michael
Jackson. Fue el cantante preferido de Billie Holiday. Ha tenido una vida
trágica a veces: cuando él tenía 13 años,
su madre murió victima de terribles sufrimientos tras ser arrollada
por un coche».
«Poco antes había sabido que tenía
el síndrome de Kallmann, una extraña enfermedad genética
que frena el crecimiento e impide el normal desarrollo de la pubertad
(de ahí su particular e increíble voz de soprano). En los
años 50 firmó contratos abominables que le persiguieron
y que en los 60 impidieron el lanzamiento de un disco que había
grabado con Ray Charles, así como otro magnífico álbum
grabado en 1969 titulado The Source. A pesar de todos esos terribles reveses,
siempre ha sido un hombre alegre y optimista. Reapareció a principios
de los años 90. Jimmy Scott es mi cantante preferido de todos los
tiempos, ¡así que podéis imaginaros mi sorpresa cuando
encontré su número de teléfono en la guía
telefónica! «Tea for Two» es para mi uno de los mejores
momentos con el grupo. Es como una canción de cuna, simple, dulce
y arrebatadora».
La foto que figura en la portada del disco, que casa
perfectamente con la estética de Pink Martini, fue tomada hacia
el año 1962. Se trata de Mildred Eichler, la abuela del mejor amigo
de Thomas Lauderdale (y novio de China). «Hacia finales de los 50
y principios de los 60, Mildred vestía a todas las drag queens
de Nueva York,» explica Thomas. «Cuando vi la foto hace quince
años, la encontré absolutamente fabulosa».
