Picasso. Colección del Museo Nacional Picasso de París.
Un
préstamo de piezas tan generoso sólo se concibe por la circunstancia
que lo ha hecho posible: las obras del Museo Picasso, situado en el célebre
barrio judío de Marais del XVIII, hoy feudo del lobby gay en la
capital del Sena. Por este préstamo de piezas, España ha
pagado la escalofriante cifra de más de tres millones de euros,
lo que significa que junto a otros préstamos de la itinerancia
en otros países, el vecino país galo va a sufragar con creces
las obras de reacondicionamiento.
Y cabe añadir, que como el dieciochesco Hotel
Salé, donde se instala el Museo Picasso no tiene espacios muy amplios,
muchas de las obras expuestas lucen hoy en Madrid mucho mejor que en París.
No olvidemos que la relación continente/contenido es fundamental
en el terreno artístico.
Repasemos los fríos números de la exposición
de Picasso (Málaga 1881-Moulins, Francia, 1973): 250 pinturas,
70 esculturas, 174 dibujos, 9 cerámicas y 20 fotografías.
Abarca 75 años de la producción de artista fecundo y proteico
como pocos. Picasso era un artista total, es decir, interesado en todos
los géneros y materiales; un creador que abrió caminos,
sendas y trochas en numerosos movimientos de las vanguardias, desde el
constructivismo al pop, pasando por el objeto encontrado y reciclado en
sus ensamblajes o relieves en la pared.
La exposición se articula en: Primeros retratos,
protocubismo, cubismo y neoclasicismo (1895-1924); El contexto del Guernica
(1933-1951); Último período (1947-1972)
Si
Picasso se hubiera quedado en la nostálgica época azul o
rosa, hubiera sido uno más entre los artistas del noucentismo miserabilista
a lo Nonell, pero
