Pedro Sandoval: Serie África 2005 2006
Pedro Sandoval, artista venezolano residente en Madrid, inició
su carrera plástica en los 80 y se manifestó como uno de
los expresionistas pictóricos más interesantes y jugosos
del panorama internacional. Después de un período de figuración
abocetada o abierta se fue decantando por la abstracción amplia
y sugerente que cobraba todo su esplendor en el gran formato. El latido
de la escuela de Nueva York, principalmente de
Hoffmann respaldaba su obra hasta su llegada a Europa a finales de los
90. A partir de este momento, su trabajo en los estudios de Madrid y Berlín
–junto a Kieffer y Basselitz- le dotaron de una mirada conceptual
más intensa y un enriquecimiento variado y sorprendente de soportes
o materiales. El antiguo dilema fondo/forma en la pintura lo resuelve
Sandoval con una obra en la que uno y otra se funden sin solución
de continuidad.
La maestría plástica de la obra de Sandoval
se hace más evidente en la serie África,
en la que ha trabajado durante los dos últimos años. La
idea del continente madre, del que partió la repoblación
del hombre en el planeta; su situación actual de belleza en medio
de su sequía, pobreza o desolación, han llevado al artista
a plasmar una espléndida sinfonía pictórica, donde
alude a los temas y construye con el color, con la interacción
cromática, toda una serie de impresiones y sensaciones retinianas
de gran poder comunicador. Fondo y forma en una apoteosis única.
El pintor sabe que el color no es inocuo, que por sí
solo lleva una carga de expresión gozosa o dramática cuando
la mano del artífice la regula y administra con inteligencia plástica,
con sabiduría de significación del pensamiento. Pero no
se trata de utilizar simplemente el color sino de situarlo junto a otros
materiales renovados de equivalente poder expresivo, como son las pieles
de potro o de vaca envejecidas durante lustros en las tenerías
o imprimadas con referencias a la fauna. Otras veces toma arpilleras especiales
en su grosor y tejido que ayuden a sugerir la fuerza de la idea, o manipula
los cáñamos atados y empapados de pigmento para plasmar
en el cuadro una alusión potente y necesaria en “la quema
de los fetiches de la Casa de Oba”.
El artista ha indagado en la cultura y el continente
africanos y lo ha quintaesenciado en su pintura matérica o en sus
refinadas acuarelas. Sandoval es exigente con su obra, le gusta trabajar
con oficio “para la perdurabilidad del arte” y no da ocasión
a los fallos matéricos de algunos artistas notables del pasado
que no cuidaron oportunament
e
la ejecución de la obra. El pintor venezolano sólo utiliza
materiales y pigmentos de primer orden que le garanticen la factura impecable
del cuadro. Esta exigencia, este interés del artista por la perfección
la percibe el espectador, agradece, no sin asombro, sus audacias matéricas
y las acoge con satisfacción.
En la gran serie de África, el
pintor ha plasmado sorprendentes paisajes fragmentados en una especie
de gestualismo automático de grandes apliques de pasta; paisajes
de caída de agua; trigales llenos de matices dorados; nocturnos
sugerentes; petrogrifos con signos o pintaderas simbólicas; cabezas
o máscaras… Todo ello por medio de una abstracción insinuante
y poderosa, donde la alusión cobra más fuerza que la mera
representación. África es una serie en
marcha, un work in progress que avanzará hasta que la
mente y voluntad del artista ponga punto final. Una serie intensa y fuerte,
como el amor y la muerte. Una serie en la que Sandoval ha descargado sus
energías con una plenitud creativa impecable. Una serie que hace
honor al continente madre del que todos somos oriundos y deudores.
