Otto Dix: Hugo Erfurth con perro.
La
exposición, fruto de un proyecto conjunto de investigación
llevado a cabo por los departamentos de Pintura Moderna y Restauración
del Museo bajo la dirección de Paloma Alarcó, conservadora
de Pintura Moderna, y de Ubaldo Sedano, restaurador jefe, se ha planteado
desde una doble perspectiva: Por un lado, estudiar el estilo realista
de Dix y analizar la relación del pintor con su amigo Hugo Erfurth,
afamado fotógrafo de retratos y, a través de ella, profundizar
en un capítulo fundamental del debate artístico de esos
años: la equiparación de la pintura y la fotografía.
La muestra reune algunas obras de ambos artistas para comprobar cómo
su mutua influencia fue más allá de la estrecha amistad
que les unió y comparar el estilo pictoricista del fotógrafo
frente a la técnica casi fotográfica del pintor.
Por otro lado, esta exposición pretende descubrir
al público los secretos de la particular técnica que Otto
Dix utilizaba en sus obras. El proceso creativo del artista alemán,
en los años en que realiza el retrato de su amigo Erfurth junto
a su perro, se caracteriza por su interés en recuperar las técnicas
de los grandes maestros del Renacimiento alemán, como Durero o
Cranach. La presentación en la sala, tanto de algunos dibujos preparatorios,
como del estudio y los análisis científicos llevados a cabo
por el equipo de Restauración del Museo -a través de una
completa selección de fotografías, radiografías e
imágenes ilustrativas- permite al espectador acercarse a la obra
de arte de una forma diferente y, sin duda, muy atractiva.
Otto Dix. El Maestro Antiguo de la Modernidad
Otto
Dix y Hugo Erfurth se conocieron en el año 1920; por aquel entonces
Dix era todavía un pintor joven y desconocido, recién llegado
a la ciudad de Dresde (1919) tras cuatro años en el frente. Se
inscribió en la Academia de Bellas Artes y entró en contacto
con numerosas personalidades del mundo de la cultura de la ciudad, entre
ellos, Hugo Erfurth, quince años mayor y ya consagrado fotógrafo
de las principales personalidades de la Alemania de la República
de Weimar; el interés de Erfurth por retratar a la nueva generación
de artistas afincada en Dresde -uno de los centros culturales más
activos del momento- propició el inicio de su amistad, que continuaría
durante algunos años.
Tras algunos experimentos expresionistas, futuristas
e, incluso, dadaístas, Dix se decantó
