Moby, dance-rock amargo y emotivoPor Xavier Valiño
¿Cuándo surge la idea de editar
un Grandes éxitos?
– Hace seis o siete años hable con Daniel Miller
de Mute sobre sacar un álbum de grandes éxitos. El problema
era que por entonces sólo había tenido uno o dos éxitos,
así que no era el momento.
¿Cómo
has elegido las canciones del disco?
– Mis criterios para elegir los temas que considero
los mejores no debería seguirlos nadie. Mis temas favoritos acostumbran
a ser los que no gustan a nadie. Así pues, la mayoría de
los temas que forman parte de esta colección de grandes éxitos
los escogieron mis amigos.
¿Serías capaz de reconocer tu inspiración
en alguna de las canciones?
– A veces la gente me pregunta en qué me he inspirado
para componer un tema o un álbum, y mi respuesta, aunque parezca
decepcionante, es simple y honesta: hago discos y hago música porque
me gusta. Pero te daré un par de ejemplos. Con «We Are All
Made Of Stars» quise escribir un tema new wave que me recordase al
«Girls And Boys» de Blur. Me senté y creo que la hice
en unos cinco minutos, y se trata de una canción pop que habla
de la física cuántica. Por otra parte, de adolescente estaba
obsesionado con New Order, Echo & The Bunnymen, David Bowie, Joy Divison
y toda la música de culto que surgió entre 1979 y 1983.
Aunque ha pasado mucho tiempo, todavía me gusta mucho esa estética
de fundir elementos electrónicos con rock, la música dance
con rasgos amargos y emotivos. Así que cuando compuse «Lift
Me Up» tenía como referencia a grupos como Sisters Of Mercy,
Killing Joke o New Order.
– Cuando escucho la música que he compuesto,
nunca recuerdo cómo sucedió. Es un proceso curioso en el
que casi desaparezco. No recuerdo cómo compuse los temas. Recuerdo
cuando los hice, pero no el proceso en sí de componerlos. No recuerdo
qué estaba pensando; surgieron sin más.
¿Buscas últimamente ser más
accesible?
– Mi objetivo como músico es componer y crear
discos
que gusten a la gente. Antes hacía lo imposible por ser polémico
y por grabar discos difíciles y exigentes. En la actualidad, si
quisiera ser difícil lo haría en mi tiempo libre. Prefiero
grabar discos que sean importantes para la gente a un nivel mucho más
cálido y humano. Hago música porque es lo único que
sé hacer. Es el medio de expresión artística que
mejor comunica las emociones.
Supongo que a ti no te sorprenderán los
cambios de tu carrera.
– Si doy un paso atrás y me veo como músico
o como persona, a veces me sorprendo. De joven estuve expuesto a muchos
tipos de música. Escuchaba música pop en la radio, la extraña
música que tocaba mi madre, la música rara de los amigos
de mis hermanos mayores… Me gustaba todo. Empecé haciendo
música de baile y, después, grabé un disco punk-rock.
Empecé siendo un músico alternativo que rechazaba la cultura
comercial y he acabado grabando discos muy comerciales. He pasado de ser
un veganista cristiano preocupado por la estética a ser un borracho
que frecuentaba bares de strip-tease. Ha sido una carrera y una vida llena
de paradojas, y creo que es lo que me ha comportado más problemas;
al mismo tiempo, ha hecho mi vida más interesante, y espero que
también haya hecho mi carrera más sorprendente.
¿Y cuál ha sido el mejor y el peor
momento?
– La mejor experiencia de mi juventud fue tocar en un
grupo de punk-rock en 1983. El periódico del instituto escribió
un artículo sobre el grupo y publicó una foto mía.
Jamás en la vida he experimentado algo que se le pueda comparar,
porque me convertí en una estrella del rock. Desde entonces, y
eso fue hace 23 años, he experimentado un montón de altibajos,
pasando por mi época de DJ en Nueva York en los 80, mi disco punk
o la etapa de éxito más reciente.
¿Nunca hechas de menos estar en un grupo?
–
Uno de los problemas de tocar en solitario es que tienes que… Si
tuviera una banda, experimentaría todos los desmadres del estudio:
chicas haciendo strip-tease por un lado, los miembros del grupo borrachos
por el otro, el productor peleándose con el batería, gente
de la discográfica poniéndose hasta arriba… En lugar
de todo eso, sólo se trata del viejo y aburrido Moby.
– Creo que en el pasado era un adicto al trabajo y ahora…
Si existiera algo así como Trabajoadictos Anónimos, como
Alcohólicos Anónimos, un lugar en el que decir que ya te
estás recuperando o que sigues emborrachándote cada noche…
Podríamos decir lo mismo de los adictos al trabajo: yo me considero
un adicto al trabajo, pero estoy intentando recuperarme.
– Nunca pensé que llegaría a tener un
contrato discográfico. Nunca imaginé que saldría
de los Estados Unidos. Nunca se me pasó por la cabeza que tocaría
ante más de 10 o 15 personas. Todo esto ha sido una sorpresa enorme
y una especie de regalo extra.
