Mil Lubroth (1946-2005)
Residente
en España desde 1955, estableció su estudio en Madrid, ciudad
desde la que esta pintora cosmopolita desplegó su obra por todos
los continentes: Europa, América, Australia, África… El
mundo, la cultura y el arte no tenían fronteras para ella. Su pintura
se exhibió en decenas de exposiciones y hoy cuelga en numerosos
museos y colecciones públicas de todo el mundo.
La prestigiosa galería Juana Mordó en Madrid
le abrió sus puertas para exponer desde sus comienzos en los 60,
porque su pintura reflejaba una inquietud investigadora de asombrosas
calidades matéricas y estaba dotada de gran energía cromática.
Su informalismo, no exento de guiños y referencias, nos ha dejado
unos cuadros llenos de intensidad y belleza.
La pintura de Mil Lubroth refleja su mundo, con particulares
alusiones a su pensamiento e inquietudes. Su obra está impregnada
de insinuaciones sutiles o veladas, que con frecuencia aluden al pasado
o evocan culturas milenarias del Mediterráneo oriental por las
que la autora se mostró interesada. No en balde su última
exposición en Madrid fue Ideas y Creencias en el Arte de las Tres
Culturas (Annta Gallery, Madrid, 2004)
Los cuadros de Mil Lubroth vienen a ser hermosos paisajes
abstractos, crípticos, en los que la geometría y el gesto
se dan la mano alternativamente en juegos formales, cromáticos
y texturas drapeadas de gran efecto visual. Sus telas o tablas como soporte
se ven recorridas a veces por toques de surrealismo o de visión
onírica.
La pintora americana sabía que el arte ha de sugerir
e impregnar el espíritu más que representar la roma realidad.
Su trabajo se tiñó siempre de una particular interpretación
de la historia y la vida presente de los hombres, sin necesidad de acudir
a la figuración. Mil Lubroth fue una artista original, independiente,
francotiradora y solitaria en medio de su tiempo.
Su gran sentido plástico a la hora de hacer, componer
y trabajar, nos ha dejado un legado pictórico valioso. Su biografía
de mujer inteligente, hermosa, sensible, refinada y culta, permanece y
se prolonga en su obra. Su pintura nace del misterio creador y se manifiesta
en la riqueza de la materia y su audaz sentido del color.
