«La battaglia di Legnano» o la pureza de Verdi.
La
battaglia di Legnano, estrenada en el Teatro Argentina, de Roma,
el 27 de enero de 1849, es una ópera compuesta por Verdi con uno
de sus más curiosos colaboradores Salvatore Cammarano, un afamado
pintor napolitano del que se conserva un retrato de Donizetti en la Scala
de Milán, que destacó también como notable escultor.
De hecho, su hijo Michele, le siguió los pasos hasta convertirse
en uno de los pintores italianos más importantes de finales del
siglo XIX y principios del XX.
Animado por el interés desbordado que sentía
por la ópera, Salvatore cambió las artes plásticas
por la confección de libretos. Dos compositores de la talla de
Donizetti y Verdi se beneficiaron con buena parte de los casi cuarenta
que escribió. Al primero le ofreció, entre otros, Lucia
di Lammermoor, Roberto Devereux y Poliuto, recientemente
representada en Bilbao, y al segundo Alzira, Luisa Miller, Il Trovatore
que lo dejó inacabado, así como el eterno proyecto de Verdi
El rey Lear, y el título que nos ocupa.
Cammarano
basó su libreto en el drama francés La bataille de Toulouse
(1828) de Joseph Méry, en el que se abordaba el tema de la resistencia
española anti-napoleónica, para trasladar la acción
a la guerra de la Liga Lombarda contra Federico Barbarroja con su correspondiente
ración de coros patrióticos, juramentos y procesiones. Méry
se habí
