Más allá del grafiti y del plástico: el Kenny Scharf más ecologista y chamánico desembarca en el ThyssenPor Redacción
Superviviente del emblemático East Village de Basquiat y Haring, el artista californiano revela en su nueva exposición en Madrid una faceta silenciada durante décadas: un canto vertiginoso a la Naturaleza como respuesta a la emergencia climática.
Acostumbrados a vincular de inmediato la iconografía de Kenny Scharf (Los Ángeles, 1958) al neón, las pantallas de televisión, los coches customizados y el estallido urbano del Nueva York de los años ochenta junto a sus inseparables Keith Haring y Jean-Michel Basquiat, la nueva exposición que acaba de inaugurar el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza (del 29 de septiembre de 2026 al 17 de enero de 2027) desarticula por completo las lecturas superficiales sobre su obra.
Dentro del ciclo dedicado a la Colección Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza, la muestra propone un giro conceptual radical: demostrar que detras del frenesí popsurreal de Scharf ha existido siempre una profunda conciencia ecologista y una obsesión casi mística por el destino de nuestro planeta.
El «elefante en la habitación»: consumo, contaminación y trauma
Para comprender este compromiso no hace falta acudir a un discurso reciente. Crecer en el valle de San Fernando durante los años sesenta —en una época sin controles de emisiones en California— marcó a fuego la sensibilidad de Scharf: «Había días en que apenas podía abrir los ojos y me dolían los pulmones», recuerda el propio creador.
Frente al consumo desenfrenado del estilo de vida americano, la pintura de Scharf utiliza el color saturado y la estética festiva como una trampa compositiva para confrontar al espectador con la destrucción de la Tierra. El aparente caos de sus lienzos es, en realidad, una advertencia contra la ceguera colectiva ante la crisis climática.
Cuatro dimensiones del ecosistema Scharf
La exposición del Thyssen renuncia al orden cronológico para estructurarse en cuatro grandes ejes temáticos que conectan los procedimientos de lo vivo con el lenguaje de las artes plásticas:
- Paisajes dinámicos: Inspirados en la deforestación de la Amazonia que conoció durante sus estancias en Brasil a partir de 1983 y en los devastadores incendios de California de 2025. Scharf empieza vertiendo acrílico en el suelo y dejando que la gravedad dibuje remolinos sobre los que aplica óleo, espray y serigrafía.
- El árbol como chamán: Grandes pinturas donde el árbol actúa como un mediador místico entre la Tierra y el cosmos. Lejos de la contemplación pasiva, sus árboles sueñan, cantan y sostienen micro-ecosistemas delirantes de criaturas pululantes.
- Visiones cósmicas: Frente a la colonización espacial impulsada por los milmillonarios actuales, Scharf reivindica la Tierra: «No quiero vivir en Marte. Este es un gran planeta; intentemos conservarlo». Sus fondos estrellados y vórtices invitan a entender que el espacio no es una fuga, sino el lugar exacto en el que ya estamos habitando.
- Un coro de voces (Los ‘Blobz’ y ‘Moodz’): Sus icónicas figuras orgánicas y flexibles —que se adelantaron décadas al lenguaje gestual de los emojis— se presentan en composiciones densas como un manifiesto de coexistencia entre lo humano, lo vegetal, lo animal y el desecho tecnológico.
La esperanza activa como acto de resistencia
Frente al colapso, Kenny Scharf huye del pesimismo paralizante. Su apuesta plástica abraza lo que él denomina una «celebración necesaria»: una búsqueda activa de alegría a través de la pintura, el grafiti libre y la transformación del espacio público.
La exposición en el Museo Thyssen supone así una oportunidad idónea para revisar la trayectoria de un pionero que, habiendo sobrevivido a la vorágine del mercado del arte de finales del siglo XX, sigue utilizando la potencia del arte Pop para recordarnos la fragilidad del ecosistema que pisamos.
DATOS PRÁCTICOS
- Exposición: Kenny Scharf (Colección Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza).
- Lugar: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza (Paseo del Prado, 8, Madrid).
- Fechas: Del 29 de septiembre de 2026 al 17 de enero de 2027.
