Julio Gavín: Exposición Antológica
Julio
Gavín Moya estudió para delineante en Aragonesas (1943),
de ahí su amor por la línea tanto con la plumilla como la
tinta china. Con pureza de líneas y sensación de pulcritud,
al decir de Fernando Alvira en el texto del catálogo de la exposición,
el autor llevó a cabo numerosos dibujos lineales y artísticos,
sobre todo de carácter etnológico, muchos de ellos de carácter
analítico y descriptivo sobre las fachadas de las iglesias mozárabes
de la comarca aragonesa del Serrablo y aperos y otros objetos de los que
él era fedatario de su autenticidad histórica.
Como diría la UNESCO, Julio Gavín fue un
auténtico «animador cultural», ya que fue alma decisiva
de la Asociación de Amigos del Serrablo, institución que
ha llevado a cabo la recuperación de las numerosas y pequeñas
iglesias mozárabes abandonadas en una zona muy despoblada, en un
momento en que corrían el riesgo de su desaparición, así
como la recuperación del patrimonio etnológico del lugar,
con el que se creó el Museo del Serrablo. La Asociación
mereció la medalla de oro de las Bellas Artes que le entregó
el rey.
El hermoso Museo del Dibujo vino más tarde y se
instaló en el histórico castillo del Museo de Larrés
(Sabiñánigo. Huesca), donde se albergan más de mil
dibujos de artistas españoles e hispanoamericanos del XIX y XX
principalmente. Julio Gavín, con ese mismo criterio que recomienda
la UNESCO para que los museos se especialicen, quiso que las colecciones
de la institución se definieran y centraran en los nombres españoles
e hispanos y en un período reciente.
Sus propios dibujos, trazados entre 1944 y 2004, que
forman la exposición, son aguadas (las de posguerra en azules porque
se trabajaba con lo que se podía), pero sobre todo a tinta china
y a plumilla. Cabezas humanas, escenas, paisajes y
tipos de sus múltiples viajes.
Sus carteles abarcan desde 1955 a 1978, entre los que
destacan los de las fiestas de Sabiñánigo, sobre todo el
de su bimilenario de fundación de la ciudad en 1972. Su esquematismo
de línea y mensaje cumplen la función del cartel que es
la de comunicar una idea con un impacto simple y directo.
Julio Gavín fue un hombre poliédrico y
polifacético. Le gustaba la gente y trabajar por causas sociales
como la defensa del patrimonio histórico artístico. No era
hombre de sólo encerrarse en su estudio a dibujar y pintar aunque
nos ha dejado una obra digna de respeto y elogio para ese Museo del Dibujo
tan singular y especializado, único en su género en España.
Gavín era un artista y un hombre que contagiaba
entusiasmos por lo que hacía. Consiguió numerosas colecciones
y donaciones de dibujos de artista para su museo, por obra y gracia de
su bonhomía y su palabra.
