Julián Gil. Pintura
“Después de explorar el rectángulo como unidad básica, Julián Gil
descubrió el cuadrado. El resultado es increíblemente diverso y, en cuanto a la forma,
salen beneficiados los planos oblicuos, los plegados en diagonal, el ritmo y movimiento que la
lógica matemática introduce en el mundo de las formas, la proyección del cuadrado
fuera del cuadrado”, señala Pilar Parcerisas.
El cuadrado se pliega con prontitud en dos triángulos equiláteros, igualmente minimalistas.
El cuadrado es la figura geométrica más minimal de la geometría por sus lados
de igual longitud y Gil ha jugado con ella de modo plástico y rítmico en su última
exposición. Es una abstracción pura, donde la lógica de la razón va
ordenando las visiones del color puro en polígonos cerrados, abiertos o comunicados. Hay
poesía en esta visión ideal y unitaria. Sus series adquieren un carácter procesual
que se adscribe al infinito y la utopía.
El Centro Cultural de la Villa de Madrid expuso en 1989 una gran muestra internacional de artistas
constructivistas internacionales, comisariada precisamente por Julián Gil (Logroño,
1939), bajo el título “Arte sistemático y constructivo”, en la que se
encontraba una nómina generosa de españoles: Pablo Palazuelo, Elena Asíns,
Luis Caruncho, Carmen Zulueta, José María Iglesias, Carlos Evangelista, Paluzzi,
Sobrino.
El arte constructivista sigue dando buenos artistas en España. Recientemente el Centro Andaluz
de Arte Contemporáneo volvió a mostrar una amplia exposición con los nombres
de este movimiento. Por su parte la galería Tiempos Modernos (Madrid) presenta otra exposición, “Vassarelly-Sobrino” con
dos figuras de esta tendencia. Arte y Naturaleza, por su parte, ofreció hace unos meses
una exposición de grabados con obra de varios representantes del arte normativo.
Nº 9 – Marzo de 2006
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