JUAN MORAL, La pirámide de las estaciones
Se sabe que la piedra de la sierra de Galapagar y Torrelodones, además de su belleza, tiene
propiedades energéticas, benéficas para la salud. Con el sol proyectan emanaciones
ultravioleta de excelente poder salutífero. El escultor Juan Moral, residente en Torrelodones,
ha querido hacer un homenaje a esta rica y hermosa piedra en un monumento ambicioso, que toma la
pirámide como referencia geométrica e histórica, para dar cuerpo a una obra
de arte singular con cuatro caras en las que se refleja el cromatismo propio de las cuatro estaciones.
La Pirámide de las Cuatro Estaciones se instalará en medio de una gran rotonda, la que
da entrada al Área Homogénea Sur, zona de actual desarrollo urbanístico. El
emplazamiento de la obra coincide con la falla de Torrelodones, la cual separa la zona granítica
de la parte sedimentaria situada en la cuenca de Madrid. Estética contemporánea con
referencias al arte megalítico. Una pirámide que aspira a alinearse con la de Keops
y la del Museo del Louvre, de Pei.
Para Juan Moral: «Torrelodones -Torre de los Lodones- es una zona de rico pasado histórico
y arqueológico, por lo que la pirámide del monumento creado aparece truncada, como
si fuera vestigio de un pasado que sintonice con el presente de un pueblo grande, prácticamente
una ciudad, valorada por todos sus habitantes y los muchos madrileños que lo visitan. La
Pirámide de las Cuatro estaciones se asienta en un lámina circular de agua que en
cierto modo la refleja, y acoge el surtidor que baña las piedras. «Piedra, agua y luz dialogan
con inteligencia», explica el escultor.
Para los ciudadanos resulta grato ver la piedra energética de Torrelodones en un ámbito
urbanizado. Viene a ser una llamada visual sobre el lecho inicial de la naturaleza que pisan, su
cuna y paisaje pétreo. Piedra telúrica y sanadora. Agua y piedra, dos elementos aparentemente
antitéticos, conviven con armonía en la sierra y ahora en el arte.
La escultura monumental se articula en torno a un tronco de pirámide aligerada con huecos,
transparencias y láminas de agua. La obra artística dialoga con el entorno de edificaciones
en altura, masa y cromatismo. La iluminación interior y exterior ayudará a potenciar
los colores y transparencias.
La Pirámide lleva v olúmenes pétreos de distinto tamaño. que van desde
1 a 15 metros cúbicos. En algunas de las juntas o contactos de las caras irán fragmentos
pétreos verdes, amarillos, rojos y blancos, cromatismo natural alusivo a las cuatro estaciones:
primavera, verano, otoño e invierno respectivamente. La piedra se extrae de las canteras
de la sierra circundante. Las medidas de la escultura son: 14 m de altura y 12 m. en la base.
Nº 3 – Agosto / Septiembre de 2005
