«Giulio Cesare in Egitto», de Haendel, estreno de Abao
A Abao no se le ha pasado por alto el aniversario de
la muerte en Londres de uno de los compositores más geniales de
todos los tiempos y es que, al amparo de estos doscientos cincuenta años
que han transcurrido desde que falleciese el creador del oratorio «El
Mesías», pone en escena «Giulio Cesare in Egitto».
La
presente ópera está considerada por muchos como la más
popular del repertorio de Haendel, aunque no hay que echar a un lado otros
títulos de su obra escénica partiendo de la primera, «Almira»,
representada el 8 de enero de 1705, y «Rodrigo» y «Aggripina»,
compuestas durante su estancia en Italia, todas ellas auténticos
sucesos en su tiempo. Pero fue a finales de 1710 cuando, al trasladarse
a Inglaterra, inició una etapa de tutelajes reales que dio como
resultado la creación de grandes obras inmortales.
En 1719 consiguió un alto cargo en la recién
fundada Academia Real de Música, cuyo propósito era componer
óperas italianas. Poco tardó en darse cuenta de que en sus
funciones entraban también otros menesteres, iniciándose
así una fecunda labor creadora que dio como resultado títulos
que constituyeron grandes éxitos en aquella época. Uno de
ellos es el que ahora ocupa la cartelera de Abao y que se estrenó
al poco de ser terminado, el 20 de febrero de 1724.
La versión que ahora se nos ofrece tiene producción
de la Opera National de Lorraine y del Théâtre de Caen. El
reparto, salvo en el caso de Alberto Arrabal que interpreta a Curio, está
integrado por intérpretes que actúan por primera vez en
la capital vizcaína:
La carrera musical de Lawrence Zazzo, íntimamente
relacionada también con la música contemporánea,
incluye, entre otras actuaciones notorias, la interpretación de
“El Mesías” en la Catedral de Notre-Dame acompañado
por L’Orchestrale de París y el hecho de haber sido el primer
contratenor occidental invitado a China donde cantó el inmortal
oratorio de Haendel en la Opera de Shanghai. El papel de Giulio Cesare,
creado originalmente para un «castrato», es una de sus especialidades
interpretativas como lo demuestran sus actuaciones en el Metropolitan
Opera de Nueva York, Bruselas, Amsterdam y Glyndebourne. En esta ocasión
se nos permite escuchar a un contratenor como protagonista, como ocurre
con el caso de Christophe Dumaux que incorpora a Tolomeo. El tercer papel
para contratenor tiene esta vez como intérprete a María
Riccarda Wesseling que, con Kristina Hammarström, canta el bellísimo
dúo «Son nata a lagrimar» con el que se cierra el primer
acto.
Esta
mezzo sueca, violinista antes de dedicarse al «bell canto»,
es una de las principales atracciones del reparto, ya que se trata de
una destacada intérprete de oratorios de Bach y Mozart, habiendo
cosechado últimamente señalados triunfos en la Ópera
Real de Estocolmo con «Werther» y en este mismo papel de Cornelia
con René Jacobs en Viena.
Para hablar de arias que han pasado a la historia de
la música como auténticas joyas que son nos tenemos que
referir a las que interpreta Patrizia Ciofi como Cleopatra: «Piangerò
la sorte mía», «V’adoro pupille» y «Se
pietà di me non senti». Toda la fuerza de este papel lo asume
quien ofreciera el pasado mes de junio un magnífico recital en
Bilbao con la compañía de Daniela Barcellona. Marifé
Nogales incorpora a Nireno y el joven barítono albanés Gezim
Myshketa debuta como Achilla.
Eduardo López Banzo está al frente de
la formación orquestal «Al Ayre Español», ya conocida
en Bilbao, mientras que la dirección de escena está en manos
de Yannis Kokkos.
