Genevieve Claisseen la Galería Denise René
«Transparencia y Plenitud» es el título de la exposición de Claisse en la galería
Denise René, espacio especializado desde hace varias décadas al arte normativo o
constructivo en París. La nómina más granada de los artistas internacionales
que cultiva este arte de la geometría y la medida, el arte más abstracto y ordenado,
se han dado cita en esta mítica galería parisina. Soto, Balart o Mignoni entre otros.
Los coleccionistas de este tipo de arte, conceptual por excelencia, residen principalmente en Centroeuropa
y saben que se meca está en Dense René, espacio dirigido por su fundadora, una mujer
camino de los setenta, que rige con sabiduría y constancia un proyecto cultural y artístico
bien definido.
Genevieve Claisse es una de las damas más constantes en el arte normativo, de las que
en España sería sus máximos exponente Elena Asíns y Carmen Zulueta -Soledad
Sevilla lo abandonó en los 80. En 1973, Claisse aparca la forma cerrada y regular que
define un espacio preciso, definido y sólido, para explorar el espacio infinito del
blanco que ella sabe modular con finas líneas negras que mezclan tensión y reposo.
El blanco es la fusión de todos los colores, capta idealmente la luz y concretiza una
porción de espacio. Este paso al espacio, a costa de la forma y el color desemboca el
proceso en un estallido de formas geométricas que estructuran la tela desde las primeras
obras.
Sus últimas composiciones, «Transparencia y Plenitud» enlazan a su trayectoria anterior
al período 1967-75. A través de su continua renovación, la investigación
de Claisse explora nuevas expresiones, más maduras, especialmente las denominadas «Campos
de fuerza», donde cada composición se trata con líneas policromas, que delimitan
formas virtuales y que se llevan a cabo por aplicaciones de color subrayados en diferentes
partes por barras negras que instalan la plenitud. Consigue así un díptico por
la yuxtaposición de la transparencia y la plenitud.
El lenguaje de Claisse consigue un espacio de libertad hermoso y ordenado como un paraíso
primigenio. En sus cuadros late la tensión fondo/forma, resuelta de manera elegante
por unas composiciones que evocan la geometría y el espacio. La pureza de las líneas
en un campo de color frío y arcádico al mismo tiempo.
Seguidamente de Claisse expone Emmanuel (París, 1946) -hasta el 5 de noviembre-, al que
la galería le consagra su quinta exposición desde 1976. Su trabajo se presenta
bajo el aspecto de relieves constituidos por placas de vidrio transparentes, vidrio negro y
espejos ensamblados de forma mecánica por un sistema especial que le permite una visión
precisa y exacta.
La perfección material de la obra y su neutralidad vienen del carácter industrial
de la realización. Las formas son simples: cuadrados, rectángulos o porciones
de cruz. Ni una sola representación en los elementos expuestos, ni un solo sobreentendido
y ausencia de todo pretexto. Su obra se impone por su carácter abstracto, evidente simplicidad
y la pujanza de su forma.
Nº 4 – Octubre de 2005
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