FLOREZ ESTRADA, LA ESCULTURA COMO DIBUJO EN EL ESPACIO
Expone sus trabajos en el Estudio de Torremocha, en la Sierra Norte madrileña, zona en la que
se dan cita diversos artistas de la Comunidad de Madrid. Ángel Flórez-Estrada reside
en Bargas (Toledo) pero todos los días recorre cincuenta kilómetros para llegar a
su gran nave/estudio donde fluyen sus ideas y da cauce a su creatividad plástica en todas
las escalas. Aunque hizo pintura en sus comienzos tras estudiar Bellas Artes en San Fernando, fue
el arte de la tercera dimensión la que captó su interés y su energía.
Vesátil con la piedra o la madera, se decantó sobre todo por el metal, el hierro,
el acero o el bronce cuando hay que fundir una forma.
«He dibujado mucho y he apilado cientos de dibujos, que me fueron robados una noche en mi estudio
madrileño. Seguro que hoy estarán vendiéndose por algún mercadillo o
rastro de Europa», cuenta el artista con humor. «Después comprendí que en mi caso
el dibujo era inútil. En el dibujo todo es posible. No es lo mismo diseñar en un plano
que en el espacio, los problemas que surgen son diferentes. La varilla de hierro me permite el dibujo
directo en el aire y resulta más cercano y definitivo ante la obra final».
Flórez Estrada realiza un sinfín de bocetos con alambres y varillas que esperan su turno
para materializarse en el estudio. «Hay días en que me siento inspirado, en plena explosión
de creatividad y con alicates, tijeras, martillo y soldadura a un lado comienzo a hacer un sin fin
de embriones de esculturas, bocetos para desarrollar más adelante. En definitiva se trata
de atrapar el pájaro, de «apresar la idea», algo que me consta le ocurre también a
algún artista, como a Venancio Blanco, con quien he conversado de todo esto.
El escultor habla con entusiasmo de esos días de creatividad frenética en los que sabe
lo que quiere y lo busca, «entro en éxtasis, dobla la varilla, corto, sueldo y doy forma
a lo que antes fue idea inmaterial en la mente». El arte es cosa mentale decía el
divino Leonardo y no simple habilidad manual. Detrás del artista late el pensamiento y la
reflexión, además de la inspiración, de lo contrario no es artista sino mero
artesano.
Inquieto, activo y creativo, al escultor Ángel Flórez Estrada le gusta atrapar en sus
obras el movimiento efímero de la danza, un elegante pase taurino o la música ingrávida
a través de sus intérpretes. «Es el reto de interpretar algo tan inmaterial como la
música, que sólo puede hacerse a través de sus ejecutantes», explica. Su serie
de piezas sobre el Flamenco constituye un apartado importante de su trabajo, algunas de ellas las
ha expuesto recientemente en la instalación del dolmen titulado Esculturas. . Un guitarrista,
un palmero, el vuelo de una falda que gira… «Me interesa estos movimientos con tanto acierto y
elegancia de este arte que está en la tradición española, lo que no quiere
decir que yo sea un especial aficionado al flamenco o a los toros. Detesto la España cañí en
lo que tiene de interpretación vulgar y basta del arte flamenco o de los toros», aclara el
escultor.
Proporción, equilibrio y armonía
Respecto a sus obras en bronce, confiesa: «No me interesa la fundición por la fundición.
Hoy funde cualquiera y lamentablemente se funden cosas muy malas. A mí me interesa la forma,
crear las piezas con los elementos a mano: hierro, arcilla, escayola, papel… Con todos estos materiales
voy dando cuerpo, volumen, vacío o ritmo a la forma y se queda así, a la espera de
un cliente o un momento preciso en el que decido fundirla. Es una lástima pasearse por una
fundición y contemplar obras fundidas de autores malos o mediocres. Por encima de todo, en
la obra artística, hay que buscar la proporción, el equilibrio y la armonía».
Flórez Estrada explica que sus planteamientos plásticos y formales parten de la escultura
clásica greco-latina. Reconoce el trabajo de artistas como Henri Moore, Calder, Gargallo,
Julio González, Alberto Sánchez o Picasso. «¿Quién no ha aprendido de
Picasso? Yo no me pierdo uno de sus museos», declara. También cita a Venancio Blanco, Enrique
Barón o Berrocal, escultores españoles con los que ha tenido algún contacto.
Sus profesores en San Fernando fueron los López Hernández.
Realista en el arte y en la vida, Flórez Estrada dice que su trabajo deriva en ocasiones hacia
el diseño en las artes aplicadas, siguiendo la filosofía de la Bauhaus. «Digamos que
mi destreza o maestría, me llevan también a diseñar estructuras, forjas, mesas
o escaleras de caracol, como una que acabo de hacer, espléndida, para una casa. Todo es cuestión
de sensibilidad y talento a la hora de hacer los diseños».
Por otra parte confiesa que no le interesa el mundo de los ensambles de objetos encontrados. «Respeto
a quien trabaja con los residuos industriales o las chatarras, a veces se logran piezas dignas,
pero a mi no me interesa este campo. Me parece un camino banal. Yo parto de una forma muy mía,
como ya he explicado, y en ese sentido me veo más lírico o que pongo más corazón».
Flórez Estrada ha hecho algunos monumentos públicos para ciudades, pero dice que resulta
complicado entrar en contacto con el mundo de los Ayuntamientos. Acaricia la idea de hacer un monumento
al escultor toledano Alberto Sánchez en Bargas (Toledo), «porque él ha interpretado
como nadie en sus dibujos la morfología de las casas tradicionales del pueblo toledano en
un dibujo prodigioso, todo un testimonio etnográfico. Alberto merece una memoria permanente
en Bargas y algún día la tendrá».
El escultor Florez Estrada presenta sus trabajos en una galería virtual: www.representacionliterariayartistica.com
.
«He dibujado mucho y he apilado cientos de dibujos, que me fueron robados una noche en mi estudio
madrileño. Seguro que hoy estarán vendiéndose por algún mercadillo o
rastro de Europa», cuenta el artista con humor. «Después comprendí que en mi caso
el dibujo era inútil. En el dibujo todo es posible. No es lo mismo diseñar en un plano
que en el espacio, los problemas que surgen son diferentes. La varilla de hierro me permite el dibujo
directo en el aire y resulta más cercano y definitivo ante la obra final».
Flórez Estrada realiza un sinfín de bocetos con alambres y varillas que esperan su turno
para materializarse en el estudio. «Hay días en que me siento inspirado, en plena explosión
de creatividad y con alicates, tijeras, martillo y soldadura a un lado comienzo a hacer un sin fin
de embriones de esculturas, bocetos para desarrollar más adelante. En definitiva se trata
de atrapar el pájaro, de «apresar la idea», algo que me consta le ocurre también a
algún artista, como a Venancio Blanco, con quien he conversado de todo esto.
El escultor habla con entusiasmo de esos días de creatividad frenética en los que sabe
lo que quiere y lo busca, «entro en éxtasis, dobla la varilla, corto, sueldo y doy forma
a lo que antes fue idea inmaterial en la mente». El arte es cosa mentale decía el
divino Leonardo y no simple habilidad manual. Detrás del artista late el pensamiento y la
reflexión, además de la inspiración, de lo contrario no es artista sino mero
artesano.
Inquieto, activo y creativo, al escultor Ángel Flórez Estrada le gusta atrapar en sus
obras el movimiento efímero de la danza, un elegante pase taurino o la música ingrávida
a través de sus intérpretes. «Es el reto de interpretar algo tan inmaterial como la
música, que sólo puede hacerse a través de sus ejecutantes», explica. Su serie
de piezas sobre el Flamenco constituye un apartado importante de su trabajo, algunas de ellas las
ha expuesto recientemente en la instalación del dolmen titulado Esculturas. . Un guitarrista,
un palmero, el vuelo de una falda que gira… «Me interesa estos movimientos con tanto acierto y
elegancia de este arte que está en la tradición española, lo que no quiere
decir que yo sea un especial aficionado al flamenco o a los toros. Detesto la España cañí en
lo que tiene de interpretación vulgar y basta del arte flamenco o de los toros», aclara el
escultor.
Respecto a sus obras en bronce, confiesa: «No me interesa la fundición por la fundición.
Hoy funde cualquiera y lamentablemente se funden cosas muy malas. A mí me interesa la forma,
crear las piezas con los elementos a mano: hierro, arcilla, escayola, papel… Con todos estos materiales
voy dando cuerpo, volumen, vacío o ritmo a la forma y se queda así, a la espera de
un cliente o un momento preciso en el que decido fundirla. Es una lástima pasearse por una
fundición y contemplar obras fundidas de autores malos o mediocres. Por encima de todo, en
la obra artística, hay que buscar la proporción, el equilibrio y la armonía».
Flórez Estrada explica que sus planteamientos plásticos y formales parten de la escultura
clásica greco-latina. Reconoce el trabajo de artistas como Henri Moore, Calder, Gargallo,
Julio González, Alberto Sánchez o Picasso. «¿Quién no ha aprendido de
Picasso? Yo no me pierdo uno de sus museos», declara. También cita a Venancio Blanco, Enrique
Barón o Berrocal, escultores españoles con los que ha tenido algún contacto.
Sus profesores en San Fernando fueron los López Hernández.
Realista en el arte y en la vida, Flórez Estrada dice que su trabajo deriva en ocasiones hacia
el diseño en las artes aplicadas, siguiendo la filosofía de la Bauhaus. «Digamos que
mi destreza o maestría, me llevan también a diseñar estructuras, forjas, mesas
o escaleras de caracol, como una que acabo de hacer, espléndida, para una casa. Todo es cuestión
de sensibilidad y talento a la hora de hacer los diseños».
Por otra parte confiesa que no le interesa el mundo de los ensambles de objetos encontrados. «Respeto
a quien trabaja con los residuos industriales o las chatarras, a veces se logran piezas dignas,
pero a mi no me interesa este campo. Me parece un camino banal. Yo parto de una forma muy mía,
como ya he explicado, y en ese sentido me veo más lírico o que pongo más corazón».
Flórez Estrada ha hecho algunos monumentos públicos para ciudades, pero dice que resulta
complicado entrar en contacto con el mundo de los Ayuntamientos. Acaricia la idea de hacer un monumento
al escultor toledano Alberto Sánchez en Bargas (Toledo), «porque él ha interpretado
como nadie en sus dibujos la morfología de las casas tradicionales del pueblo toledano en
un dibujo prodigioso, todo un testimonio etnográfico. Alberto merece una memoria permanente
en Bargas y algún día la tendrá».
El escultor Florez Estrada presenta sus trabajos en una galería virtual: www.representacionliterariayartistica.com
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Nº 3 – Agosto / Septiembre de 2005
