Fernando Verdugo:La mirada inmediata
Fernando Verdugo (Sevilla, 1942) ha presentado sus últimos trabajos plásticos en la
madrileña galería May Moré, bajo el título La mirada inmediata: por
un lado, una serie de pinturas de visión abstracta, en la que se aprecian planteamientos
arquitectónicos, por un lado; por otro, una selección de obras realizadas con matrices
digitales generadas en el Centro I+D de la Calcografía Nacional e impresos en los talleres
de Juan Carlos Melero y, por último, una serie de grabados de la carpeta «Sevilla en la Memoria»,
realizada en colaboración con los poemas de Juan Manuel Bonet, que fue presentada en Estampa
04.
El pintor sevillano, residente en Madrid, busca el espacio metafísico en las visiones arquitectónicas,
donde se aprecian estancias y muros, con una apariencia de sencillez que trasciende la imagen hasta
sugerir lo sublime del espacio. Verdugo, que ya indagó en este deseo de revelar la trascendencia
oculta de lo sencillo en sus visiones sobre los muros de Sevilla, -donde reflejaba el misterio del
desgaste de las piedras por el paso del tiempo y la presencia humana-, ha querido investigar en
los espacios monocromáticos de Luis Barragán, en una especie de homenaje al arquitecto
mexicano. El resultado resulta deslumbrante, al lograr una luminosidad inesperada o unas penumbras
cargadas de misterio. Sus cuadros «Azul Barragán» u «Homenaje a Barragán» serían
los más logrados de esta producción.
La incorporación de placas metálicas -acero cortén o inoxidable- al soporte pictórico
de la tabla enriquece la técnica y la visualidad del cuadro al ofrecer el contraste de superficies
lisas con orografías rugosas en un diálogo sugerente y hermoso. En estos trabajos
artísticos de Verdugo se aprecia el orden de la geometría arquitectónica por
un lado y la entropía de la vida hecha incisión y memoria al paso del tiempo. Un desgaste
de la materia acompañado de belleza. El tiempo también pinta, decía Goya, y
Verdugo lo asume desde el comienzo en su pintura a través de sus materiales mixtos, de la
alternancia entre el metal y el polvo de mármol. En los últimos cuadros ha aparcado
los blancos crudos y los alberos para dialogar con ciertos tonos de añil y rojo matizado.
Artista intuitivo, con una densa trayectoria llena de hitos inteligentes, Verdugo es hoy uno de nuestros
pintores más refinados y exquisitos, con una sensibilidad seguramente venida de su origen
hispalense. Su numerosa obra gráfica está siendo catalogada por la Fundación
Antonio Pérez de Cuenca.
Nº 2 – Junio / Julio de 2005
