Fernando Piñana: Carteles de Cine
Los vanguardistas definieron el cartel como «un
grito en la pared» y los carteles de cine eran la gran llamada y
atracción para convocar a los espectadores a una película.
Gemma Piñana, hija de Fernando Piñana de la Fuente (Barcelona,
1911 – Fuengirola, Málaga, 1975), recuerda que los carteles
de cine de su padre eran de gran tamaño, tenían mucho éxito
y fueron bien remunerados. «Llegaban a pagarle hasta mil pesetas,
cifra nada desdeñable en los años 50».
El experto Xavier Mas, gran conocedor del mundo del cartelismo
cinematográfico, ha estudiado a fondo el concepto y estilo de los
realizados por Piñana. El artista catalán era un dibujante
excelente que llevó a cabo fachadas espectaculares, sobre todo
en el Cine Capitol de la ciudad condal, al que llamaban «can Pistoles»,
esto es Casa de las Pistolas porque en los años 50 hacía
furor con las películas de tiros.
El cartel para la película «Forja de hombres»
resultó espectacular a los ojos de los barceloneses. Allí
pintó un ángel de la guarda monumental, en representación
del gran trabajo interpretativo realizado por el venerable padre Flanaghan
(Spencer Tracy).
No olvidemos que el pintor Antoni Clavé también
empezó su carrera pictórica como cartelista en Barcelona,
si bien, al igual que Fernando Piñana lo dejó en pro de
la pintura de caballete.
Fernando Piñana fue además decorador de
interiores de restaurantes y hoteles en Rosas (Gerona) y Málaga,
como el Hotel Mare Nostrum, el Hotel Cid, Hotel Las Pirámides,
etc. Solía hacer grandes murales en paneles de madera, con el deseo
de que sus obras permaneciesen en caso de reforma o derribo de los edificios.
Hoy están saliendo algunos de ellos en subastas públicas,
como el de tres metros que realizara sobre las hoces de Ronda, ciudad
que seducía particularmente al pintor, que llevó a sus lienzos
numerosos tipos rondeños.
En el libro «Els cinemes de Barcelona», su
autor, Joan Munsó Gabús escribe: «Fernando Piñana
era un artista (dibujante) bohemio y además genial. Dió
al cine de Barcelona una gran relevancia por sus célebres fachadas
publicitarias. Con su trazo fino y sugerente, de infinita elegancia, Piñana,
que trabajaba con la facilidad de quien transita por la vida con una alegría
que cree inmarchitable, fue digno continuador de la obra que iniciara
otro artista genial: Antoni Clavé».
Piñana se relacionó siempre con sus colegas
pintores como Santa Susana en Barcelona o con el belga Georges van Hove
o el vallisoletano José Capuletti. Los cuadros y dibujos de Piñana
aparecen periódicamente en algunas subastas de pintura.
En su carrera artística, Fernando Piñana
también efectuó decorados para el espectáculo de
danza del bailarín José Greco; murales para el camping del
Cub Mediterráneo en Rosas y para la base americana situada entre
Rosas y Cadaqués, durante los años 50.
