El sueño de una noche de verano
Una puesta en escena cargada de belleza plástica, con ingeniosas soluciones para las transiciones,
una iluminación mágica y fiel al espíritu fantástico de la obra de Britten.
Así puede resumirse el trabajo de Pizzi para la producción de El sueño
de una noche de verano que ha acogido el Real durante el mes de enero. Las funciones han contado
también con una batuta de interés en la figura del emergente director rumano Ion Marin.
Fuera de su temporada de abono, Ibermúsica organizó a mediados de enero un recital pianístico
extraordinario en el doble sentido de la palabra: por una parte, la peculiaridad del programa ofrecido
(El clave bien temperado, 2º Cuaderno) y la calidad del intérprete (Daniel Barenboim)
diferían de los que habitualmente pueden escucharse en los conciertos; por otra, la brillantez
de la ejecución hace justicia al calificativo.
Nº 8 – Febrero de 2006
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