Dean & Britta, souvenirs sónicosPor Xavier Valiño
«Salimos fuera del Bowery Ballroom un frío
y nevado lunes por la noche, 28 de febrero de 2005. Habían sido
3 intensos y emocionales shows de despedida, pero ese día era el
adiós definitivo. El encantador personal del Bowery Ballroom nos
había preparado una fiesta especial en el bar del sótano
para darnos las gracias por los buenos momentos que habíamos pasado
juntos allí», comenta Dean Wareham, ex-líder de Luna
y hoy al frente del dúo Dean & Britta, repasando su pasado
más reciente.
«Estrechamos
un montón de manos y hablamos largo y tendido con muchos fans de
Luna», continúa, «algunos de ellos un poco borrachos
y con los ojos llorosos, contándonos la tristeza que les suponía
cerrar este capítulo musical en sus vidas. Luego Britta y yo nos
pusimos nuestros abrigos y caminamos hasta que conseguimos coger un taxi
en la esquina de Delancey con Bowery. Me sentí bien al empezar
nuestro viaje hacia el norte a través de la niebla para llegar
a nuestro apartamento en East Village».
En ese momento hubo que plantearse la siguiente aventura. «Estuve
sumergido en una extraña sensación durante los meses siguientes
a la despedida de Luna. No sabía qué hacer cuando me levantaba
por las mañanas», reconoce Dean. «Me sentí liberado
cuando me fui de Galaxie 500. Pero tras trece años al frente de
Luna, tenía sentimientos encontrados sobre el adiós definitivo.
¿Qué iba a hacer a partir de ahora con mi vida?»
El dúo marchó a París para encontrar
su camino. «Grabamos unas cuantas canciones, incluidas «Wait
For Me», con la actriz Maggie Cheung para la banda sonora de la película
Clean del director Olivier Assayas. Britta y yo habíamos ya hecho
previamente la banda sonora de algunas películas, como The
Squid & The Whale. También produje el álbum de
Jule Brown en el Norte de Carolina. Incluso participé como actor
secundario en una película de miedo llamada Pumpkin Hell,
corriendo por una campo de maíz en Pensylvania a las 5 de la mañana
con una calabaza en mi cabeza».
Entonces
recibieron la llamada de Tony Visconti. «Él había producido
nuestro primer álbum, L´Avventura en 2003. Acababa
de llegar de producir el disco de Morrissey en Roma, y justo tenía
una sesión cancelada en el estudio. ‘¿Podemos empezar
a trabajar en el próximo disco?’ ‘¡Por supuesto!’,
fue nuestra respuesta. Trabajar con Visconti es todo un placer. Llegamos
a los estudios Looking Glass en Noho a las 11 de la mañana y salimos
a las 7 de la tarde. No dejamos las decisiones para más adelante.
No paramos de grabar. No nos sentamos y discutimos. Si nos sentíamos
bloqueados, Tony siempre iba un paso más allá e intentaba
que no paráramos. A eso le llamo yo espontaneidad».
Las sesiones marcharon sin problemas, y con algo que
no es muy habitual en el medio de las jornadas de grabación de
un disco: una boda, la de los dos componentes del dúo. «Matt
Johnson grabó todas las pistas de batería en dos días.
Sean McCaul (vibráfono) fue reclutado para tocar en nuestro disco
mientras tocaba como músico callejero en la estación de
tren de la línea L en la 6ª Avenida».
«Nos casamos en medio de la grabación. Trabajamos
de lunes a jueves esa semana, y el juez Richard Owen nos casó en
una sencilla ceremonia el viernes por la tarde. El juez Owen es conocido
por haber sido el que tomó la decisión sobre el caso Bright
Tunes contra Harrisongs, en el cual dictó sentencia a favor de
los Chiffons al establecer que George Harrison había plagiado inconscientemente
la canción «He´s So Fine» cuando compuso «My
Sweet Lord». Nosotros no estamos tan seguros».
Además,
contaron con un invitado muy especial. «Nuestro amigo Sonic Boom
voló desde Rugby, Inglaterra, y se pasó un día entero
preparando los sintetizadores que iban a ser grabados en nuestro disco.
Conocí a Sonic Boom en el 89 en un show de Spacemen 3 en el club
Subterrania de Londres. Probablemente sea mi banda británica favorita.
Nuestros caminos se han cruzado ocasionalmente desde entonces. En el 2002
Sonic Boom teloneó a Luna en nuestra gira por EE.UU, y cuando escuchó
L´Avventura dijo que era el mejor disco que yo había hecho
y me pidió hacer unas remezclas para un EP, que se transformó
en nuestro disco Sonic Souvenirs«. El resultado, el reposado
y contagioso Back Numbers.
