COLECCIÓN GERSTENMAIER DE PINTURA FLAMENCA
El alemán Rudolf Gerstenmaier, residente en España, ha reunido un centenar de obras
artísticas, entre las que destacan las de pintura flamenca. Una selección de estas
piezas de los siglos XV y XVI se han expuesto en Caixa Nova de Vigo hasta el 4 de septiembre. Anteriormente
lo hicieron en Deutchebank de Madrid.
Después del éxito y reconocimiento público de la colección, tanto en visitantes
como en crítica, Gerstenmaier desearía encontrar un lugar y una ciudad adecuada para
albergarla y acaricia la idea de un lugar cercano a Madrid, como Aranjuez, Segovia o Toledo. Aunque
no descarta exhibirla en Alemania, asegura que el sitio justo y correcto para que la colección
permanezca es España, país que le dio todas las facilidades para su negocio de piezas
de recambio de automóviles.
Entre las piezas más singulares de la colección destacan el «Tríptico de la Adoración
de los Reyes» de Jan de Beer; una «Virgen Galactosa» del círculo de Van del Weiden; un «Cristo
Varón de Dolores», tabla anónima del XVI; un singular «Cristo con la Virgen» de escuela
hispano-flamenca o la serie de retratos en grabado de Antón Van Dyck. Su gusto se decanta
sobre todo por la pintura flamenca, lo que no obsta para que en determinados momentos haya adquirido
piezas de otro estilo.
Gerstenmaier dice que no es un coleccionista que se deja atrapar por una pieza a primera vista, sino
que le gusta verla y reflexionar antes de adquirirla. Por eso prefiere comprar en anticuarios o
galerías más que en las subastas, donde se requiere más urgencia, aunque en
las subastas consigue a veces buenas obras y a mejor precio.
En el catálogo de la exposición, el profesor Fernández Pardo, de la Universidad
de Barcelona, recuerda que «el mercado anticuario relacionado con piezas de alta época, tiene
los días contados (…) sólo se sostiene gracias al interés de un centenar
de grandes coleccionistas que sobre todo en Madrid y Barcelona lo mantienen, como el Sr. Gerstenmaier,
la llama viva de una pasión desinteresada, tanto más encomiable y hermosa cuanto que,
gracias a su fervor, evitan que las pocas piezas estimables caigan en manos de financieros o mercachifles
sólo interesados en la ganancia, o bien en las garras de agentes a sueldo cuyo objetivo no
es otro que expatriarlas al extranjero».
«La política museística de los poderes públicos en España ha ido últimamente
por los nuevos museos de arte contemporáneo -25 en 25 años desde la transición-
y «a inversiones rabiosamente contemporáneas, rivalizando con la política de galerías
y subastas orientadas exclusivamente a la ganancia». «Secundar esta política es algo que debe
preocuparnos, tanto como la paulatina pobreza de nuestro mercado de alta época y el continuado
beneficio que de él extraen los extranjeros», añade Fernández Pardo.
Nº 3 – Agosto / Septiembre de 2005
