Chillida. Peine del Viento. Escultura, ingeniería y arquitectura
Todas
las circunstancias que rodearon la construcción de esta obra se
pueden ver en la exposición «Chillida. Peine del Viento. Escultura,
ingeniería y arquitectura» que presenta el Museo de Bellas
Artes de Bilbao en colaboración con el Colegio de Ingenieros, Canales
y Puertos del País Vasco y Chillida Leku. Los planos que dibujó
el artista, los bocetos que realizó para tal ocasión y fotos
del montaje del conjunto escultórico a través de sus diferentes
etapas, ayudan a comprender el magnetismo que tiene el legado que el personalísimo
escultor dejó a la ciudad que le vio nacer y morir.
El «Peine del Viento» es, sin duda, uno de
los puntos más fotografiados de la costa donostiarra. El tópico
de «marco incomparable», referido a la playa de la Concha, se
complementa con el interés que todos los visitantes muestran por
la obra más significativa de Eduardo Chillida cuya culminación
tuvo lugar el 3 de setiembre de 1977 tras arduos trabajos en los que se
mezclaron arte, industria, arquitectura e ingeniería.
La presente exposición resulta imprescindible
no sólo para entender el complejo mundo creativo de Chillida, sino
para comprender los problemas que le surgieron a la hora de trazar planos
y ejecutar un proyecto tan ambicioso como difícil, y en cuya instalación
contó con la inestimable ayuda de José María Elósegui
Amundaráin. Los trabajos realizados por este ingeniero donostiarra
están recogidos en el libro «El Peine del Viento de Chillida
en San Sebastián» que, escrito por su hija María Elósegui
Itxaso, se acaba de reeditar como complemento de esta muestra.
Esta
singular obra nació a principios de la década de 1950, cuando
una comisión donostiarra visitó a Chillida en su taller
de París donde entonces trabajaba. Habida cuenta de que su primera
exposición en la Ciudad Luz había tenido una notable repercusión,
se le propuso que realizara una exposición en su ciudad natal,
pero él fue más allá al mostrarles su intención
de regalar una obra a San Sebastián y que quedara para siempre.
La primera versión del Peine se llevó
a cabo en 1952, pero tuvieron que pasar más de veinte años
hasta que se materializó el sueño del escultor. Su primera
idea fue la de colocar una sola pieza enfrentada al mar, pero el proyecto
maduró como consecuencia de sus meditaciones e interrogaciones
al horizonte. Así surgieron las tres piezas definitivas que parecen
dialogar entre ellas integrándose perfectamente en la naturaleza
en consonancia con los elementos primarios: cielo, mar, rocas, viento
y horizonte.
Fue el propio Eduardo Chillida quien eligió el
lugar donde debían anclarse las piezas metálicas. Eran tres
rocas que estaban allí, conformando el pie del Monte Igeldo, frente
a la isla de Santa Clara. El artista descubrió el rincón
costero ocupando el espacio para crear un nuevo lugar, como dijo, «para
el acontecer, para la congregación de las cosas». El conjunto
escultórico se muestra en todo su esplendor frente a «Construcción
vacía», la obra de Jorge Oteiza situada al pie del Monte Urgull.
Ambos artistas están ahora separados por el Cantábrico como
lo estuvieron en una etapa de sus vidas.
Chillida
quiso además que, siendo su Peine una escultura tan compleja, fuera
firmada por cuantos obreros intervinieron en su realización, de
forma que el conjunto escultórico que ofreció a su ciudad
natal contiene los nombres de los trabajadores de la factoría «Patricio
Echevarría» donde se moldearon las piezas. Creía en
la obra pública y de ahí su deseo de que perteneciera a
todos.
La obra supuso un gran reto por el trabajo desarrollado
en diferentes frentes laborales con un muy elevado número de operarios.
Todo ello se aprecia en esta exposición a través de las
colecciones fotográficas de Giuliano Mezzacasa, Jesús Uriarte
y Catalá Roca que siguieron paso a paso la puesta a punto de tal
singular monumento al que el propio Chillida dedicó estos versos:
Qué hay detrás de la mar
Y de mi mirarla?.
Qué hay detrás de la mar
Y de mi oirla?.
Entre el viento y mi raíz
Con la más fuerte alianza
El horizonte, la mar.
