Carmen Pallarés. Esgrima.
«Nada se logra inmóvil/ -¡un placer bello el aprendizaje!-/nada con movimiento/ sin medida/
con vana agitación», dicen los versos de uno de sus primeros poemas. La autora que ha presentado
el libro en Madrid, tiene en su haber los títulos: «Del lado de la ausencia» (Gijón,
1978); «Molino de agua» (Madrid, 1981); «La llave de grafito» (Madrid, 1983); «Caravanserai» (Ferrol,
1987); «Antología 1979 1986» (Málaga, 1987); «Luces de travesía» (Madrid,
1989) y «Abba» (Madrid, 1995). Este último es un bello y sentido libro de poemas escrito
a la muerte del padre.
Asombra leer en «Esgrima» todas las pautas del comportamiento ante las que uno debe posicionarse y
actuar. Las reglas de la esgriman nos aleccionan: «Sin ampulosidades, nada de altanerías:/
la arrogancia es un fruto podrido/ de la esgrima» (…) «La práctica feliz depende y mucho,/
de una forma correcta/ de sujetar la empuñadura».
La autora, que entiende las artes como una unidad; ella es también compositora e intérprete
musical en un coro, además de pintora. Sus obras se han expuesto en la galería Faunas
y en Ra del Rey.
Carmen Pallarés recuerda lo que dijo el poeta José Hierro: «poesía es decir con
palabras lo que con palabras no se puede decir». «Sin inspiración no puede haber poesía,
puede haber versos o poemas pero no poesía, que es lo más grande, bello y hermoso.
La gran mayúscula», dice la autora de «Esgrima».
Nº 7 – Enero de 2006
