Baby Dee en conciertoPor Xavier Valiño
Tampoco
lo necesitaba, porque Baby Dee ya ha recorrido un largo camino en sus
55 años: directora de un coro de una iglesia católica, habitual
tanto de los clubes de alterne como de los lounges de los hoteles más
emblemáticos de la Gran Manzana, arpista sobre un triciclo por
las calles de Nueva York, actriz circense, cuenta cuentos… Vamos,
que tiene un largo recorrido como para que la asusten cosas así,
a pesar de lo que desmiente con sus palabras: “Mi estupidez, mi
imagen ridícula y mi tedioso currículo construyen el patíbulo
donde ahorcarán mi obra”.
Aquella noche se trataba más que nada de un ju
