«Artistas vascos» conmemoran un centenarioPor Alex Bidarte
«Para
bien o para mal, la selección de obras la he llevado a cabo personalmente»,
ha dicho Javier Viar, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, con
motivo de la inauguración de la muestra Artistas vascos,
creada para conmemorar el centenario de la pinacoteca. Hay unanimidad
de criterios al señalar que el difícil trabajo realizado
al respecto entre toda la obra artística de vascos que atesora
este museo no ha podido ser más acertada. Aquí está
representado lo mejor de cada uno de ellos. El resto cuelga en otras salas.
El Museo de Bellas Artes de Bilbao posee la más
importante colección de artistas vascos y es también, en
ese aspecto, la institución de máxima referencia por sus
fondos documentales, su tradición investigadora y su cercanía
a los propios artistas. No en vano el pintor bilbaino Manuel Losada fue
uno de sus más entusiastas promotores y su primer director, y el
también pintor bilbaino Aurelio Arteta fue el primer director del
Museo de Arte Moderno de Bilbao. Con el paso del tiempo, estas dos instituciones
se fundieron para dar paso al actual museo al que todos los más
importantes autores vascos han tenido siempre especial apego.
La
selección que ahora se puede ver contiene obras emblemáticas
de la pinacoteca, como Hemingway y Duñabeitia, de José
María Ucelay. No podía faltar el Retrato de la Condesa
Mathieu de Noailles, de Ignacio Zuloaga, que, en una soberbia composición,
representa a la poetisa parisina de origen greco-rumano Anna Elisabeth
de Brancovan. De Arteta se muestra Campesinas vascas con frutas y hortalizas,
un óleo sobre lienzo donde se exalta los alimentos vegetales y
también los líquidos que se obtienen de ellos, como el vino
y la sidra. A pesar de ser asturiano, Darío de Regoyos tuvo una
gran vinculación artística y familiar con el País
Vasco. Por este motivo se le ha incluido con una de sus obras maestras,
El baño en Rentería en el que plasmó toda
su experiencia expresionista y haciendo un gran ejercicio con el dominio
de la luz.
Máscara de hombre es una de las obras
más características de Francisco Durrio, uno de los artistas
más ligados a la historia de Bilbao y del que el museo luce en
su exterior el Monumento a Arriaga con amplia historia de censura
sobre el desnudo cuerpo del motivo principal. Y, hablando del tema, también
están presentes los Desnudos de Francisco Iturrino, que
siempre tuvo una especial dedicación a la representación
del cuerpo femenino.
Llama la atención la perfección demostrada
por Eduardo Zamacois con sus Bufones jugando al «cochonnet»,
en una
composición
abigarrada, donde los protagonistas se divierten despreocupadamente. De
Quintín de Torre se destaca uno de sus bustos más sobresalientes
realizados en mármol, Muchacha, una magnífica muestra
del perfecto dominio que tenía sobre la talla en este material.
Como Moisés de Huerta, del que se ha elegido Palankari,
un pequeño torso de mármol que sirve para definir a su autor.
Chillida con Alrededor del vacío I, Oteiza
con Retrato de un gudari armado llamado Odiseo, y Néstor
Basterretxea con Intxixu-Demonio silvestre, pueden calificarse
con todo honor como la representación más sobresaliente
de la escultura moderna.
Paralelamente a la exposición, se ha editado una
interesante «Guía de Artistas vascos» que contiene las
reseñas de 119 autores y la representación de sus 224 obras
que cuelgan en este museo. Parte de Juan de Anchieta (1533-1588) del que
se puede admirar un magnífico Calvario, al rompedor estilo
moderno de Sergio Prego (1969) en su Tetsuo condenado al fracaso.
