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Don Carlo abre temporada de ópera en Bilbao

por Alberto López Echevarrieta

Palacio Euskalduna, 18, 21, 24 y 27 de setiembre de 2010

Roberto Aronica y Annalisa Raspagliosi encabezan el reparto

Don Carlo es el primero de los siete títulos que componen la 59 temporada de ópera organizada por ABAO (Asociación Bilbaina de Amigos de la Ópera) y que con Il Corsario y Macbeth se enmarca en el proyecto “Tuto Verdi” que se está desarrollando con notable éxito. La versión que se nos ofrece es una producción conjunta de la Fundación Ópera de Oviedo, el Teatro de la Maestranza de Sevilla, el Festival de Ópera de Tenerife y la propia ABAO. Con montaje de Gian Carlo del Monaco y dirección musical de Riccardo Frizza, esta ópera de repertorio se ofrece en su versión italiana con cuatro actos, la más conocida y representada en todo el mundo, y supone el regreso de Roberto Aronica y el debut en Bilbao de Annalisa Raspagliosi. Intervienen asimismo la Orquesta Sinfónica y el Coro de la Ópera de Bilbao.

El interés de Verdi por el argumento de Don Carlo surgió en febrero de 1863, cuando, de vuelta de Rusia con su mujer, recaló en Madrid para asistir a la representación de La forza del destino. El matrimonio aprovechó su estancia en España para visitar varias capitales, como Barcelona, Toledo, Granada, Córdoba y Sevilla, y algunas zonas monumentales como, por ejemplo, El Escorial, que dicho sea de paso no le gustó y tachó el edificio como “carente de buen gusto”. En una carta que le escribió al conde Opprandino Arrivabene lo definió como “severo, terrible como el feroz soberano que lo construyó”.

Tras el estreno de Macbeth, pasaron casi cinco años en los que Verdi se mostró remiso a componer una nueva ópera, aunque recibió algunas ofertas tan tentadoras como la que le hizo Léon Escudier al poner en su mano el tema de Don Carlo, un argumento que el de Parma ya había considerado bastantes años atrás. No le hizo ascos esta vez, tal vez por el morbo que tenía para él el manejar personajes -Felipe II, entre ellos- y lugares ahora conocidos.

La historia estaba basada en la novela homónima escrita en 1672 por César Vischard Saint-Réal y giraba en torno a la expulsión del trono de España de Don Carlo, único hijo de Felipe II, motivada por la pasión que éste profesaba a su madrastra Elisabetta de Valois. Esta temática fue tocada también en 1787 por Friedrich Schiller al componer unos versos que daban más importancia a la diferencia de pensamiento entre padre e hijo y los problemas que le surgieron a la corona de España en territorios flamencos.

Verdi, conocedor de ambos textos, se planteó la cuestión desde otro prisma, el conflicto entre Iglesia y Estado. La idea de enfocar el asunto de esta manera le entusiasmó hasta el punto de que inmediatamente firmó contrato con la Ópera de París poniendo como condición que los libretistas fueran Joseph Méry y Camille Du Loche, conocedores ya del trato que quería dar al tema. Aceptada la cláusula, los tres se pusieron manos a la obra. Al poco surgió el primer contratiempo: Méry cayó enfermo y murió. Fue Du Loche quien, en solitario, acabó el trabajo felizmente.

El compositor se encerró en su casa de Santa Ágata dispuesto a poner la música a aquel texto. A principios del verano de 1866 ya tuvo terminados los cuatro primeros actos. El matrimonio Verdi marchó a París y, con  la partitura sin acabar, empezaron los ensayos. A medida que estos transcurrían, el autor iba tomando notas y corrigiendo la partitura. Cuando la tuvo concluida se dio cuenta de que la obra le había quedado bastante larga, ya que los cinco actos en que definitivamente quedaba suponían más de tres horas y media de programa.

Decidido a acortar la duración, suprimió ocho piezas de música. Sólo de esta forma Don Carlo podía acabar antes de la medianoche parisina, condición que tenía impuesta. Los analistas señalan que con esta ópera, Verdi prosigue con el refinamiento de los medios técnicos y expresivos, empleando un lenguaje orquestal elaborado en servicio de un análisis psicológico y de una intensidad expresiva casi wagneriana.

El estreno de Don Carlo tuvo lugar el 11 de marzo de 1867 en la Ópera de París, destacando ya desde un principio algunos de sus fragmentos más exquisitos, como la romanza “Au Palais des fées” (Canción del velo) de la Princesa de Éboli, “Elle ne m’aime pas” (Ella nunca me amó) del Rey y el dueto de éste y el Gran Inquisidor “Suis-je devant le Roi?” (¿Estoy ante el Rey?). Sin embargo, no fue un éxito rotundo. Se representó cerca de cuarenta veces en aquella temporada y algunas más en los dos años sucesivos sin que se volviera a saber nada de esta obra durante el siglo XIX.

Verdi lamentó que la que consideraba su ópera más ambiciosa pasara en su estreno con más pena que gloria. Introdujo variaciones, como reducir los cinco actos a cuatro, accediendo incluso a reformar el acto primero para la representación que se preparó en Módena… En total se han hecho siete versiones legítimas del mismo trabajo, dos de ellas italianas de cuatro actos. La más conocida y representada en todo el mundo es la que se ofrece en Bilbao, un Don Carlo más breve que el original, pero más rico en matices por las aportaciones establecidas por el autor a última hora.

La coproducción del Don Carlo que inicia la temporada número 59 de ABAO corresponde a la Fundación Ópera Oviedo, Teatro de la Maestranza de Sevilla, Ópera de Tenerife y la propia Asociación Bilbaina de Amigos de la Ópera. El montaje es de Gian Carlo del Mónaco, hijo del inolvidable tenor italiano Mario del Mónaco, y la dirección musical de Riccardo Frizza.

Roberto Aronica

Roberto Aronica

Riccardo Frizza

GianCarlo Del Monaco

El papel de Don Carlo corre a cargo de Roberto Aronica, alumno que fue del gran Carlo Bergonzi y considerado hoy como máximo representante de la nueva generación de tenores. Elisabetta de Valois esta incorporada  por Annalissa Raspagliosi, una de las sopranos más interesantes del repertorio lírico verdiano en el que destacan sus “Violetta” de La Traviata, “Leonora” de Il Trovatore y esta Elisabetta que en mayo-junio próximos pasados cantó en la Ópera de Frankfurt.

Orquesta Sinfónica de Bilbao y Coro Ópera de Bilbao bajo la dirección de Boris Dijin.

Previa a las representaciones, el día 17 de setiembre, Andrea Merli, comentarista musical y crítico de las revistas “L’Opera” y “Ópera actual”, pronunciará una conferencia en el Hotel Ercilla, de Bilbao, en la que descubrirá todos los entresijos de Don Carlo. Entrada libre.