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Grada Kilomba: ”Opera to a black Venus”

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Gabriele Münter, la gran pintora expresionista

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El universo latino de Najwa

por Xavier Valiño

 

El nuevo disco de Najwa es un álbum de versiones de canciones latinas. Producido junto a Josh Tampico, la cantante recurre a canciones icónicas creadas durante la primera mitad del siglo XX: “Muñequita linda”, “Solamente una vez”, “Perfidia”, “Acércate más…”. Concebido durante el primer confinamiento por la Covid-19, Ama cuenta con invitados especiales como Israel Fernández, Rusowsky, Pablo Alborán o Álvaro Morte.Najwa desarrolla en él un concepto basado en la belleza como reacción a la situación tan dramática que se vivía entonces, pero también como contrapunto a los personajes que ha interpretado en los años anteriores en las series Vis a vis y La casa de papel.

Ama es el conciso palíndromo que titula uno de los discos más singulares de la temporada. En él, la cantante y actriz Najwa Nimri hace suyos diez clásicos extraídos del repertorio sentimental de América Latina, compuestos en Cuba, México o Puerto Rico. ¿Una colección de versiones como parte necesaria de una carrera musical? Ama es mucho más que eso. “Es un proyecto que nace directamente del confinamiento”, explica Najwa, omnipresente en el panorama cinematográfico español desde hace más de veinte años y para quien las series Vis a vis y La casa de papel ha proporcionado exposición internacional. “Por primera vez en mi carrera me encontré sin poder hacer un rodaje o entrar al estudio de grabación. Aislada, en la montaña, sola con un ipad”.

Como actriz no ha cesado de rodar y actuar en teatros desde 1995. Su actividad en la música ha sido igual de desbordante: cinco álbumes (incluidas dos bandas sonoras) firmados por el dúo Najwajean, y otros siete en solitario. El último, Viene de largo, sufrió todo el peso de la emergencia sanitaria: salió el 28 de febrero de 2020, dos semanas antes del inicio del confinamiento.

Durante esta parada forzosa, se despierta una mañana con una canción en la cabeza: “Muñequita Linda”. Su madre se la cantaba a modo de canción de cuna y se había quedado escondida en un rincón de su memoria. Otros fragmentos de estribillos olvidados de la infancia salen a la superficie. Poco a poco descubre el hilo que une estos títulos: su pertenencia a un género, el bolero latinoamericano, del que sabe muy poco. “Originalmente” -dice la cantante, vasca por su madre y jordana por su padre- “yo no tenía cultura de la música de los años 40 y 50. En casa, con dos padres médicos, escuchábamos poca música. Y luego crecí en Bilbao, una ciudad que vivía al ritmo del nuevo rock británico”. Pero estas canciones se imponen con fuerza. ”Estaba abrumada por la emoción”, admite.A lo largo de las semanas, Najwa Nimri redescubre este repertorio y siente pasión por dos intérpretes que guiarán su enfoque, ya que está decidida a grabar estas canciones. El primero era cubano: Antonio Machín. Residente en España a finales de los años 30, se convirtió en una gran estrella de la radio, con sabores caribeños que acompañaría a varias generaciones de españoles hasta su muerte en 1977. El segundo es norteamericano, y sigue considerado como uno de los grandes crooners de la historia: Nat King Cole. En la década de los 50 publicó tres álbumes de música latina, donde la musicalidad de su fraseo hizo maravillas. Los graba fonéticamente ya que no hablaba español, pero el encanto de su acento era y sigue siendo irresistible.

“Lo que me encanta de Machín y Nat King Cole -explica Najwa -es la sencillez, no hay alardes de virtuosismo en sus voces. Esto es lo que me inspiró. Tanto para las voces como para el acompañamiento queríamos un enfoque modesto, discreto, casi neutral. Después de todo estas canciones no me pertenecen, son parte de la memoria colectiva. Solo soy una pasajera”. La emoción destilada por los diez temas de Ama se debe en gran parte a este tono de confidencia en voz baja, como en una canción de cuna.

La moldura electro, aterciopelada y sin estridencias, también favorece el minimalismo. “Y como son canciones de amor y desencanto quería formar parejas pidiendo a cantantes que me acompañaran”. ¿Una voz femenina no habría servido? “Claro que sí, lo tenía pensado” -sonríe Najwa-, “¡pero las mujeres con las que contacté no respondieron!”. Israel Fernández, un prodigio del flamenco, le da la respuesta en “Solamente una vez”, del mexicano Agustín Lara, atravesado por un impulso tribal. “Historia de un amor”, conocida por el público francés gracias a la versión de Dalida, se convierte en un cha cha cha marciano con Pablo Alborán como invitado.Para Najwa, la canción que mejor evoca sus sentimientos durante la pandemia es “Les feuilles mortes” (“Las hojas muertas”), la única canción del disco que no pertenece al mundo hispanohablante. Traducido al español, el clásico de Jacques Prévert y Joseph Kosma está teñido de luces lynchianas con coros espectrales. La canción está marcada por la época en la que nació, 1946, la inmediata posguerra en Francia, las parejas desunidas por cinco años de contienda y que no se volverán a ver nunca más. Serge Gainsbourg amaba tanto este tema que compuso “La chanson de Prévert” para rendirle homenaje. Las canciones también tienen ese poder, el de aliviar las heridas.

Los boleros de Antonio Machín ayudaron a los españoles a superar la era de la posguerra civil, cuando sufrían de hambre, del exilio que había separado a las familias, de la represión política. “El confinamiento y la parálisis de la vida artística me obligaron a reflexionar y mirar hacia atrás” -dice Najwa Nimri-, “interesarme por el mundo de mis padres, yo que estaba obsesionada con estar al día con las últimas novedades. Mientras atravesaba el angustioso episodio de la pandemia, necesitaba conectarme con algo dulce y tranquilizador. Encontrar una forma de calma que me trajeron estas canciones. Quería, a pesar de que todavía nos esperan tiempos difíciles, expresar la esperanza de que el futuro nos depare un poco de belleza”.

Estas canciones del pasado han actuado como un bálsamo para Najwa Nimri. Gracias a su disco Ama (que significa tanto “madre” en euskera como el imperativo de “amor” en castellano), la hija de doctores ahora compartirá su remedio contra la depresión con una amplia audiencia.