«100% África». Ventana al mundo del continente negro
Es una forma de arte que se nos puede antojar primitivo
y simple, pero tiene el valor y la frescura que emana de unos artistas
que viven en un continente en el que hablar de museos de arte contemporáneo
es ciencia-ficción. Sin embargo, según André
Magnin, comisario de la exposición «100% África»,
el arte africano es muy anterior al europeo. Justifica el desconocimiento
que tenemos de él por la forma desconectada de trabajo que han
tenido estos artistas.
Ahora, sin embargo, gracias a la telefonía móvil
e Internet, los intercambios entre ellos han permitido que se pueda acelerar
la visión de sus obras. De esta manera,y debido a las nuevas tecnologías,
los autores saharianos se
mantienen
unidos y juntos pueden organizarse para exponer sus obras en el resto
del mundo. Viajan y se conocen entre sí.
La exposición que se puede ver en Bilbao es muy
voluminosa. Hay pintura, fotografía y escultura que hasta ahora
nunca se había mostrado. En su mayor parte son obras inéditas.
Hay una característica común: todos los artistas aquí
representados viven en el África negra, aunque no se han excluido
a los africanos de la diáspora porque sus raíces son las
mismas.
«El arte africano –ha dicho André
Magnin en la presentación- empezó mucho antes
que el occidental. Sus artistas no salen de la nada. Es importante señalar
que, durante mucho tiempo, este arte tenía una función colectiva
dentro de la comunidad y esto se transmite en esta exposición.
Todos los artistas aquí representados hacen todavía su trabajo
en régimen de comunidad, por y para la comunidad, pero a la vez
tienen una visibilidad a nivel mundial porque expresan las mismas problemáticas
que hay en otras partes del mundo. Ellos lo hacen desde su propia herencia,
con su propio bagaje. Por eso hay que destacar la preocupación
que tienen por la colectividad».
La colección de Jean Pigozzi
es única en el mundo. Llevarla a cabo ha supuesto no sólo
conocer bien África, sino haberla recorrido en su totalidad, porque
estas obras no se pueden ver en galería alguna de Berlín,
Londres o Nueva
York.
Los propios artistas reinventan las fronteras del arte y muestran lo que
están perpetuando. Hacen representaciones del mundo en las que
unos no pueden eliminar a otros.
Los autores de estas obras no están aquí
por el color de su piel o por su pertenencia a un continente. Ante todo
son artistas y con todo merecimiento pueden aspirar a que sus trabajos
sean expuestos internacionalmente. Para llevarlos a cabo han tenido en
cuenta aspectos comunes a todos y que a nosotros nos pueden llamar la
atención. Por ejemplo, la relación de la luz con Dios. Hay
en sus obras una voluntad cargada de esperanza. Inventan y reinventan
un mundo y eso queda reflejado en esta muestra.
Para el comisario de la exposición, África
es un continente que ha sido colonizado y saqueado en un intento de borrar
su cultura. Afortunadamente, la operación no fue totalmente efectiva.
Para André Magnin estamos ante un proyecto estético,
pero también político.
